#PrimeraNETA
Muchas veces, para algunos, la rutina es poco. Allá ellos. El Mundial les ha caído, diría el clásico, y por muchos motivos, “como anillo al dedo”.
Ha sido exclusivo de ellos. Este futbol, o más aún, esta gestión del futbol de la mano de Infantino ha sido una burla, ha sido un abuso, y ha sido un despropósito que deberíamos no dejar pasar de manera inadvertida. Ha sido éste un Mundial para ricos, riquillos, factureros y malandrones. Una competencia de billetazos, de hoteles imposibles, de júniors con champaña, de American Express blacks. Se sepultó aquella realidad de que el pueblo se hiciera de un lugarcito en el graderío, aunque fuera allá muy arriba, cerquita del reloj; los mejores lugares, las acreditaciones, las cortesías, los hospitalities, fueron sólo para ellos. El viernes pasado, Infantino intervino en las Naciones Unidas, en Nueva York, y proclamó que la Copa del Mundo ha sido un éxito. ¿Un éxito para quién? ¿Para él? ¿Para Trump? ¿Para Messi? Sí, sin duda, y podemos alargar la exitosa lista con patrocinadores, aerolíneas, revendedores de cuello blanco, y aquellos que, sin mayor queja del aficionado, se encargaron de drenarle hasta el último quinto.
Infantino presumió un Mundial para todos, pero Gianni es el cinismo hecho carne, y es, además, una carne muy fácil de consumir: de la que nadie se queja, al contrario, la disfrutan. Y es una pena. Su abuso no sólo fue tolerado por el respetable: fue fotografiado, fue presumido, fue compartido, fue instagrameado como el más grande de los privilegios. Gianni es perverso, Gianni expulsó, Gianni le quitó al pueblo uno de sus grandes quereres, mientras les abría la puerta a ellos. Y ellos viajaron, pagaron, cambiaron de camiseta, cambiaron de amores, y fueron felices tras enquistarse en una fiesta que existe gracias a quienes hoy están fuera.
#SegundaNETA
Hoy, al atardecer, habrá campeón del mundo; no necesariamente nuevo, me suena más lo del bicampeón. Se habrán vendido boletos en más de un millón de pesos, e Infantino volverá a sonreír. Trump a bailar su Y.M.C.A; los ricos a sus rutinas: los riquilllos a sus videos en Insta; los factureros, a las facturas; y los malandros, a preparar su siguiente extorsión.
#NETASextras
Éste no fue un Mundial de todos. Fue el Mundial de Gianni, de Trump y, muy probablemente, de Messi.
