#PrimeraNETA: Hoy, cuando llegue a París, tras completar 80 y pico kilómetros de la última etapa del Tour de Francia, Isaac del Toro habrá pedaleado en los últimos 21 días la distancia que separa Tijuana de Cancún en línea recta: más de 3 mil 200 kilómetros; habrá recorrido casi 10% de una vuelta al mundo; casi 80 maratones, uno detrás del otro. Y si las cifras totales y en línea recta del Tour resultan genuinamente asombrosas, las cifras desmenuzadas y los kilómetros “verticales” son extraordinarios: Del Toro pedaleó ayer 170 kilómetros de carretera, al tiempo que acumuló casi seis kilómetros de altura, el equivalente a escalar el Pico de Orizaba. También ayer defendió 24 segundos a lo largo de esos 170 kilómetros. Pero no sólo no hubo manera de que en más de 18 mil segundos pedaleados, Paul Seixas pudiera recortar esos 24 segundos que le aventajaba El Torito, sino que el mexica, además de defenderlos, consiguió un minuto y 50 segundos más de ventaja, para dirigirse hoy a los Campos Elíseos con una diferencia de dos minutos con 14 segundos. Ya andan olfateando historias de éxito todos los propagandistas y opositores: mezclan el rancio “¿y si sí?” junto con la foto del Torito y los cuernos de Tadej Pogačar. Habrá que decirles que aquí no tienen cabida que el nefasto “¿Y si sí?”, primo hermano del “Sí se puede”, con Del Toro no aplica, esa aplíquensela a los ratones verdes, a ellos les queda al dedillo sin importar el escenario. A aquellos que, alentados desde el minuto uno por más de 85 mil personas, incluidos espíritu y alma, no pudieron meter el gol que se necesitaba en más de 55 minutos que jugaron con un hombre de más. A ellos, que no supieron encontrar rutas, que fueron incapaces de preparar embates, de defender segundos, a ellos que fracasan cada cuatro años, a ellos coréenles el “¿Y si sí?”. Pero no a Del Toro. Isaac es de otra pasta. A él, hoy, después de trascender como ningún otro ciclista mexicano en la historia –si la fatalidad no se atraviesa– habría que decirle simplemente: ¡Sí, sí, sí! Del Toro ha convertido la duda en certeza y eso es impagable. Isaac, con tan sólo tres años como ciclista profesional, hoy logrará lo que pocos consiguen incluso después de una vida laboral: trascender. Y eso no es cine, es poesía.
#SegundaNETA: El verdadero mérito del Torito de Ensenada es ascender sin miedo, a sabiendas que el descenso lo ronda. Pues exactamente lo contrario sucede en #molelandia: no importa el esfuerzo, el “descenso” es letra muerta.
#NETASextras: Eres un cabrón, Torito.
