Llegó el Mundial

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Estamos a 76 días de la inauguración del Mundial de Futbol, del que nuestro país será sede en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, las tres ciudades de mayor importancia de nuestra nación que serán las responsables de llevar a cabo los partidos que tendrán al mundo pendiente de lo que suceda en la cancha, y también fuera de ella, es decir, las ciudades sede serán muy importantes en los medios de comunicación del planeta entero.

Si bien para la inauguración del 11 de junio entre México y Sudáfrica faltan 76 días, un hecho es que el Mundial ya llegó, y precisamente escribo la presente colaboración mientras se desarrolla el partido que ha puesto en marcha la gran competencia futbolística en nuestro país, el Bolivia ante Surinam. En otras palabras, a pesar de que se vea una gran distancia hasta la fecha inaugural, la actividad ha comenzado con la llegada de innumerables fanáticos, periodistas y demás interesados en estos juegos de repechaje, ante la buena gestión de los responsables en Guadalajara y una muy penosa situación en la CDMX y Monterrey, donde, sencillamente, no asumieron con la debida seriedad la magnitud del gran compromiso.

Debo felicitar a las autoridades de Jalisco, encabezadas por el gobernador Pablo Lemus, así como la de los alcaldes de los municipios que integran la gran urbe tapatía, pues han puesto manos a la obra para embellecer y mejorar sus respectivos municipios para ser dignos anfitriones. Lo señalo, nuevamente, que serán dignos anfitriones del Mundial, contrastando con el desastre que tenemos en la CDMX, decadente escenario con una ciudad sucia, descuidada, en ruinas pues; así como la falta de eficacia de los responsables de Nuevo León, que no han concluido las obras del tren elevado, lo que no sólo hace que el paisaje sea desafortunado, además de sucio, con evidente falta de cuidado.

Este lunes llegué al aeropuerto capitalino y la tristeza y decepción fueron, una vez más, la constante, es vergonzoso el retraso en las obras de remodelación, no han terminado, no terminarán a tiempo, es evidente la ineficacia, irresponsabilidad de quienes están a cargo de las obras que comenzaron tarde y mal. Es un verdadero desastre el estado en el que recibimos a los miles de visitantes que ya están llegando, que lo seguirán haciendo y que se van a encontrar con un paisaje lleno de polvo, trabajadores, ruido, es decir, una total improvisación de los responsables. En otras palabras, vamos a dar una terrible impresión a los tan anunciados cientos de miles de turistas internacionales que habrán de percatarse del fracaso de quienes tienen a su cargo dicho recinto, así como la decadente ciudad capital.

Y eso que sabían que eran sede hace nada más ocho años...

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