¡Gracias, Torito!

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Varias veces en los últimos tres años, en este espacio, he dedicado una serie de comentarios elogiosos para el que, en estos días, es el deportista mexicano más sobresaliente en el planeta, y lo hace en un deporte que ha tenido muy pocos representantes destacados a nivel mundial.  

Isaac del Toro Romero, un extraordinario deportista, pero, más aún, una persona fuera de serie, un portento de cualidades como ciclista, pero, sobre todo, un joven que refleja una buena educación. Mis más sinceros respetos para sus padres, José e Hilda, pues han forjado a un ser humano que ha sabido mantenerse con humildad, a pesar de la inmensa admiración que ha generado. Su manera de conducirse ante los aficionados, ante los medios de comunicación, nos indica que es un joven de valores, una persona extraordinaria, francamente, una satisfacción para su familia y para toda una nación que hoy lo tiene en un pedestal.

Del Toro Romero ha realizado, hasta hoy, un increíble Tour de France, la competencia más grande del ciclismo mundial, la que mayor cantidad de aficionados sigue, in situ y a través de los medios de comunicación en el mundo. 

Es un gran orgullo verle con los colores de la bandera que porta, también orgulloso, como campeón nacional en las transmisiones que llegan a millones de aficionados en el planeta; es, por mucho, nuestro gran embajador.

Si bien hoy y mañana habrá que afrontar las dos etapas definitorias de la Gran Boucle, como le dicen en el país galo al Tour, con ascensos este viernes y mañana sábado al Alpe D’Huez, con ciento veintiocho y ciento setenta y un kilómetros, respectivamente, dos pruebas de fuego que, ante los rumores de una infección gastrointestinal que ha atacado a varios miembros de su equipo, el UAE, lo que ha realizado Isaac es digno de halago; en primer lugar, porque es un corredor a las órdenes del líder de esa formación, Tadej Pogacar y, en segundo lugar, porque es su debut en una prueba de tal magnitud y dificultad. 

Si logra culminar en los tres primeros puestos el próximo domingo sería realmente histórico, como histórico ya es su primer periplo en la gran carrera francesa. Sin importar el resultado del fin de semana, ya es una actuación para las páginas doradas del deporte mexicano y, reitero, si acaso logra el podio el domingo en los Champs-Élysées en París, será formidable. 

Gracias, Torito, por tanto, gracias por poner tan alto el nombre de México, gracias por ser ejemplar para las generaciones venideras que ven en ti a un mexicano ganador; reitero, un ejemplo para todos.