Excepcional gestión
No tengo duda de que las grandes historias de triunfo se gestan en los escritorios, máxime en una liga como la NFL.

Pablo Carrillo
La neurona
Una vez más, los Patriotas de Nueva Inglaterra están en un Super Bowl, lo que nos deja en claro la excepcional gestión que les ha caracterizado desde que, en 1995, el magnate Robert Kraft adquiriera dicha franquicia de la NFL a la familia Sullivan, llevándola hacia lo más alto de los equipos de dicha liga en cuanto a títulos, pero también haciéndola una de las más valiosas, sólo por detrás de los Cowboys, los Rams y los Giants, para ser la cuarta organización en ese sentido, un manejo impecable desde la perspectiva del negocio, pero más importante aún, desde la perspectiva deportiva, pues nadie ha ganado más que ellos en las últimas tres décadas.
Notable, pues, resulta que, bajo la dirección del señor Robert Kraft, el gran jefe de los Patriotas, así como su hijo, Jonathan, que es el vicepresidente, los resultados sean tan positivos, han logrado acudir a once Super Bowls desde que asumieron el control del equipo en 1994, algo por demás notable, así como los seis trofeos Vince Lombardi de campeón que orgullosamente guardan en sus vitrinas.
Vale la pena señalar que el señor Kraft, un enorme empresario local en Boston, adquirió el equipo en 175 millones de dólares en aquel 1994, llevando al mismo en la actualidad a un valor estimado de 9,000 millones de dólares, un negocio redondo, por donde se le vea, ha sido un éxito rotundo.
No tengo duda de que las grandes historias de triunfo se gestan en los escritorios, máxime en una liga como la NFL, que apuesta por el equilibrio en el gasto de los equipos con el tope salarial, que distribuye con equidad los ingresos desde la cúpula de la liga, siendo la enorme diferencia el manejo eficaz. El contraste, por ejemplo, con uno de los equipos más populares en nuestro país, los Cowboys de Dallas, que tienen treinta años sin acudir a un Super Bowl, es gigantesco, y todo surge desde la administración, desde los escritorios y, de ahí, hasta el campo de juego.
Independientemente del resultado del partido final del próximo ocho de febrero, la historia de los Kraft es asombrosa, de libro de texto para todos los demás propietarios de la NFL; valdrá la pena analizar qué es lo que han hecho los Kraft para ser tan exitosos, incluso en la era post Belichik-Brady, pues muchos los daban por muertos después de tan brillante etapa. Ahora, con Vrabel-Maye, parecieran iniciar una gran época, quizá imposible de equiparar el legado de sus antecesores, pero todo parece indicar que los fanáticos de los Pats tendrán innumerables satisfacciones en el futuro.