Rafael Tovar

Un gobierno, con todo y la colapsada que se halla semejante instancia en el presente siglo, debe, si pretende exhibir modernidad, asumir una suerte de papel regulador de la actividad cultural que de cualquier forma van a desarrollar sus gobernados. Porfirio Díaz, por ...

Un gobierno, con todo y la colapsada que se halla semejante instancia en el presente siglo, debe, si pretende exhibir modernidad, asumir una suerte de papel regulador de la actividad cultural que de cualquier forma van a desarrollar sus gobernados. Porfirio Díaz, por ejemplo, indígena oaxaqueño como era, ordenó la construcción del Palacio de Bellas Artes, el Ángel de la Independencia y el Manicomio General de La Castañeda, porque buscaba parecerse a los franceses, para entonces el ejemplo mundial de lo culto. En la labor cultural de un Estado resulta esencial un funcionario a modo, y resulta que los artistas no consiguen hacerse a esta tarea, centrados como están en su labor creativa y en el culto a sí mismos. Encargar la responsabilidad a ciudadanos que hasta entonces nada hubieran tenido que ver con el medio puede ofrecer resultados vergonzosos; recuérdese a un Fox casi analfabeta y a su Sari Bermúdez.

Rafael Tovar y de Teresa era justamente ese funcionario, para que no hubiera en México nadie con su trayectoria profesional, su actividad de gestión y promoción de la actividad cultural y su compromiso incondicional —sin envolverse en el lábaro patrio y arrojarse al Bosque de Chapultepec, como les da por pretender a muchos— con México. Su biografía nos dice que desde que alcanza la mayoría de edad, en 1972, hasta su muerte hace apenas unos días, todos y cada uno de sus empleos, encargos, cargos, comisiones y distinciones estuvieron relacionados con la actividad cultural, lo cual no es poca cosa de por sí y más allá del éxito que pudiera haber tenido. Don Rafael parece haberse hecho de buen nombre en su afán, porque siempre se le tuvo en cuenta para las más altas responsabilidades, entre las que no pudo faltar la de nombrarlo primer secretario de Cultura en 2015.

Vivió fascinado por el Porfiriato, y en especial por los años del fin de la dictadura de Díaz, a los que dedicó dos novelas: Paraíso en tu memoria (2009), la historia en retrospectiva de la porfirista familia De la Llave, y El último brindis de Don Porfirio (2012), así como el ensayo De la paz y el olvido. Porfirio Díaz y el final de un mundo (2015). Merecen destacarse el decoro y la discreción con los que publicó su trabajo, a pesar de ocupar una posición política de privilegio, la cual estuvo siempre muy lejos de descuidar por dedicarse a sus intereses personales. El presidente Peña Nieto ha comparado la trascendencia histórica de Tovar con la de figuras como Altamirano, Vasconcelos y Torres Bodet, frente a los reflectores y al calor, hay que decirlo del ánimo que generan las exequias. Más importante que la comparación puede resultar el señalamiento de algunos de sus alcances, para lo cual tendremos que admitir que el más reciente movimiento del Estado mexicano en favor de la cultura surgió del gobierno de Salinas de Gortari, con Rafael Tovar encabezando el Conaculta. El Centro de la Imagen. El Canal 22, el Fidecine, el Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados, el Centro Nacional de las Artes y el Sistema Nacional de Fomento Musical son cada uno ejemplo de iniciativas que encabezó Tovar en su gestión pública. Con todo lo que se ha dicho y se dirá de don Rafael, tomando en cuenta todas las consideraciones y conmemoraciones a las que se presta su fallecimiento, ese espacio no puede sino manifestar el orgullo y la satisfacción de haber compartido época con un hombre brillante, honesto y de clara inteligencia, con talento, aptitud y disposición para el servicio público, cuya principal aportación parece haber sido la definición del papel de un gobierno en el campo de la expresión artística, la generación y la preservación de la cultura. Esperamos todos que haya dejado escuela en un vastísimo campo, por lo demás poblado de vividores cultureros. Un abrazo, don Rafael.

Twitter: @obenassinif

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