Tijuana: punto de encuentro de dos nacionalidades en guerra

Por Enrique Lucero Vázquez El pasado 24 de febrero, después de varios mensajes y simbología como en la Guerra Fría, llegó el momento de la invasión, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, a través de un comunicado fiel a su estilo, frío y calculador, anunciaba ...

Por Enrique Lucero Vázquez

El pasado 24 de febrero, después de varios mensajes y simbología como en la Guerra Fría, llegó el momento de la invasión, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, a través de un comunicado fiel a su estilo, frío y calculador, anunciaba “una operación militar rusa en Ucrania". A partir de ahí, las bombas del ejército ruso no han cesado, provocando miles de muertes y destruyendo refugios donde los ucranianos intentan protegerse de los ataques.

El mundo condenó este acto, pero sin mucho que hacer para evitar que tropas rusas sigan invadiendo Ucrania. Hasta el momento, se ve muy lejano una pronta solución pacífica a este conflicto, tal pareciera que los países indignados esperan a que Rusia pierda fuerza para después intervenir, mientras que miles de personas siguen perdiendo la vida ante los ataques.

Como es normal en un conflicto bélico, cientos de miles de ucranianos y rusos se desplazan desesperadamente a los países fronterizos o más cercanos como Polonia, Rumania y Hungría, con el fin de refugiarse y protegerse de los misiles o de que este conflicto escale y llegue hasta las puertas de su casa.

Desde antes de que estallara el conflicto, muchos ucranianos y rusos emprendieron la huida de su país para ir en busca de un lugar que los acoja e instalarse ahí permanentemente o con la esperanza de que la situación cambie para poder regresar a su patria. Muchos de los que predijeron el conflicto optaron por ir a EU, el enemigo bélico e histórico número uno de Rusia. 

EU siempre se ha caracterizado a lo largo de su historia como un país de puertas abiertas para migrantes y refugiados que estén en situación de guerra, desastres naturales o alguna otra situación extraordinaria, por tal razón, cientos de miles de personas emprenden viajes hacia ese país, muchos lo logran por alguna vía legal, y otros encuentran rutas clandestinas peligrosas en las cuales son víctimas de extorsiones,  violaciones, secuestrados y la pérdida de vida.

Ucranianos y rusos prontamente encontraron una ruta fácil y segura que los colocaría en la puerta de la tierra de las libertades y democracia, esa ruta sería México y su antesala la ciudad de Tijuana. Ante las facilidades que da nuestro país para el ingreso de turistas procedentes de Europa, miles de estos extranjeros comenzaron a arribar a la ciudad fronteriza en busca del anhelado asilo político en Estados Unidos.

Desde comienzos de julio de 2021, se registraron ingresos anormales a México de turistas rusos y ucranianos con destino final a Tijuana de manera silenciosa e invisible, la cual le llamo “migración sofisticada” por la forma de llegar a México en calidad de turista, vía área y hospedarse en buenos hoteles de la ciudad de tránsito. Una manera muy distinta a otras migraciones como la centroamericana o haitiana que llegan en autobús o caminando y en condiciones muy lamentables.

Los rusos y ucranianos, después de hacer esta sofisticada travesía a Tijuana, realizando una escala en la Ciudad de México o Cancún, se instalan en un hotel, compran o rentan un vehículo para después intentar ingresar forzosamente a Estados Unidos por la garita de Tijuana-San Ysidro. A pocos metros de la revisión migratoria, salen del vehículo y se desplazan corriendo para intentar tocar suelo estadunidense con el propósito de que su solicitud de asilo político sea recibida por autoridades migratoria de la Unión Americana.

Estos eventos comenzaron a ser cada vez más frecuentes, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), documentó 8 mil 284 detenciones de rusos de julio a diciembre de 2021 y 400 de ucranianos. Para evitar estos eventos, autoridades migratorias de Estados Unidos, en coordinación con autoridades del municipio de Tijuana, colocaron filtros de inspección de documentos válidos para poder ingresar legalmente a territorio estadounidense a unos cuantos metros de la revisión migratoria estadunidense. Estas acciones lograron que se disminuyeran drásticamente estos intentos que ponen en riesgo la integridad física de las personas que lo intentan y a las miles que día a día transitan por ese cruce fronterizo.

A partir del día que estalla el conflicto entre Rusia y Ucrania, todo cambió. Los ciudadanos rusos y ucranianos comenzaron a hacerse visibles en Tijuana, acercándose al punto fronterizo peatonal entre Tijuana-San Ysidro con el propósito de solicitar asilo y refugio en Estados Unidos.

Al principio hubo confusión por parte de las autoridades de CBP, de permitirles el paso a los ucranianos y rusos desplazados por el conflicto, ya que actualmente se encuentra vigente el Título 42, medida sanitaria implementada desde que comenzó la pandemia de covid-19, la cual impide procesar las solicitudes de asilo político de migrantes o refugiados que llegue a cualquier punto fronterizo entre México y Estados Unidos.

Después de varias horas que ucranianos y rusos quedaron varados en la garita Tijuana-San Ysidro, sorpresivamente se dio la instrucción de sólo permitir el ingreso a personas que mostraran su pasaporte de Ucrania, dejando de lado a los rusos sin explicación alguna.

Hasta el momento, por la vigencia del Título 42, no existe alguna vía legal para que las personas de nacionalidad rusa o cualquier otra, puedan solicitar asilo político en EU, lo cual ha provocado disgusto entre migrantes o refugiados que en varias ocasiones se han manifestado formando campamentos como manifestación para ser escuchados y atendidos por autoridades migratorias de EU.

El conflicto entre Rusia y Ucrania ha desatado el desplazamiento de sus connacionales en dos contextos: los ucranianos que vienen huyendo de las bombas e invasión comandada por Putin y a los cuales en términos migratorios se les considera como refugiados; por el otro, los rusos que también vienen huyendo, pero por el régimen autoritario y represivo de su mandatario, a ellos les corresponde el término de asilados políticos.

Tijuana se ha convertido en el punto de encuentro y de unión de dos nacionalidades. En el cruce fronterizo con San Ysidro, el cual se considera una de las fronteras más transitadas del mundo, la comunidad ucraniana y rusa se han encontrado para estrecharse la mano, abrazarse, llorar y cantar juntos. A ambos los une un enemigo común: su nombre es Vladimir y se apellida Putin.

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