Reactivación y sostenibilidad con IA

Por: Juan Carlos Arias Andueza

La historia económica de México ha estado ligada al petróleo. Durante décadas, el pulso del sureste mexicano, particularmente en Campeche y Tabasco, latía al ritmo de los precios internacionales del crudo. Sin embargo, 2026 demuestra la necesidad de una transición hacia una economía pospetrolera. Es una urgencia estratégica para mejorar la economía de las familias y la calidad de vida. La pregunta es: ¿qué tan rápido podemos convertir la riqueza natural, recurso humano y capital privado en un ecosistema de sostenibilidad, tecnología e inteligencia artificial (IA)?

Imaginemos el campo yucateco o campechano donde sensores, estaciones meteorológicas y drones recogen datos para alimentar algoritmos de IA que optimizan el uso de agua y fertilizantes en tiempo real, previenen enfermedades, ofrecen productos de mayor calidad y mejores rendimientos.

El sector ganadero de Campeche puede transitar hacia una ganadería de precisión que optimice el pastoreo rotativo, detectando mediante drones y visión artificial la salud del forraje sin necesidad de deforestar más selva maya, generar trazabilidad de los productos y obtener mediciones de la huella de carbono y del estado del suelo.

El uso de algoritmos predictivos permitirá a los campechanos anticiparse a sequías y gestionar el estrés térmico del ganado, elevando la calidad de la carne a estándares de exportación europeos. Con el apoyo de la Universidad Autónoma de Campeche, la Universidad Autónoma de Yucatán y la Universidad Politécnica de Barcelona en el desarrollo de software regional y espacios de datos, los estados pueden pasar de ser productores de materia prima a un ejemplo mundial de tecnología aplicada al sector agroalimentario.

Para lograrlo, la infraestructura es clave. La modernización y descarbonización del Puerto de Progreso, Yucatán, y la reconversión de Ciudad del Carmen, Campeche, son pilares. Esta localidad puede dejar de ser una ciudad en “crisis petrolera” y convertirse en el epicentro de la biotecnología, restauración de ecosistemas, turismo sostenible y desalinización marina en el Golfo de México. La generación de iniciativas para promover la innovación portuaria, el desarrollo de habilidades azules y el turismo sostenible son clave para aprovechar esta infraestructura. Iniciativas como A Bordo Lab (www.abordolab.com/es) son necesarias para reactivar la participación ciudadana, incluir a empresas y emprendedores en proyectos de corto, mediano y largo plazo.

México no está solo. La reactivación económica debe apalancarse en instrumentos internacionales entre México y España. La experiencia española en agrotecnología y en la transformación de Puertos Inteligentes 4.0 resulta un espejo valioso para el sureste mexicano. Además, la relación entre ambos países se encuentra otra vez en crecimiento. Foros como la Fitur pueden potencializar zonas turísticas en desarrollo y ofrecer al turista una perspectiva distinta del sureste.

Por otro lado, Madrid Fusión, escenario del informe de tendencias agroalimentarias, demuestra que el presente y futuro económico se encuentra en la base agroalimentaria:

1. Trazabilidad obligatoria: para 2026, la UE exigirá trazabilidad total en alimentos; 2. Economía circular rentable: 30% de las empresas alimentarias europeas espera monetizar subproductos; 3. IA en el campo: más de 25% de las explotaciones medianas adoptará IA; 4. Proteínas híbridas: las ventas crecerán 40%; 5. Salud personalizada: el mercado alcanzará 20 mil millones de euros.

6. Biotecnología de precisión: más de 15 países adoptarán regulaciones flexibles; 7. Espacios de datos compartidos: 50% de las cooperativas lo usará; 8. Resiliencia climática: 60% de las fincas adoptará regeneración del suelo; 9. Digitalización de la industria: 70% usará gemelos digitales y 10. Consumidor empoderado: 80% elegirá productos por impacto ambiental.

La transición económica debe verse como una oportunidad para transformar el sureste en una economía sostenible, innovadora y humana, mientras se regulariza el tema financiero derivado del petróleo. Si logramos articular la visión académica de las universidades peninsulares, actualizar planes de estudio con apoyo de universidades españolas, la fuerza del capital privado y los tratados internacionales, México podrá demostrar que el futuro de la alimentación, el turismo y la sostenibilidad se escribe con IA.