¿Qué relación tienen los aranceles con la pérdida de alimentos?

Por Alex NicholsVinueza* y Ninel Escobar** El sector primario es clave para la economía y bienestar de México. La producción agrícola, pecuaria y pesquera representan 8% del PIB nacional y genera 6 millones de empleos por año, lo que equivale a 10% de la población ...

Por Alex Nichols-Vinueza* y Ninel Escobar**

El sector primario es clave para la economía y bienestar de México. La producción agrícola, pecuaria y pesquera representan 8% del PIB nacional y genera 6 millones de empleos por año, lo que equivale a 10% de la población ocupada total.

La agricultura industrializada es la principal fuente de alimentos a nivel nacional, aunque la de pequeña escala es clave para el consumo de las comunidades rurales del país.

A pesar de tener suficientes recursos naturales, en términos de seguridad alimentaria, México enfrenta retos importantes como la degradación de los suelos, la sequía y la disponibilidad de agua para riego en gran parte del territorio nacional.

México es un exportador importante de alimentos para Estados Unidos. En 2024, alcanzó la cifra de más de 50 mil millones de dólares. La posible imposición de aranceles del gobierno de EU a dichos productos despierta preocupación entre los exportadores. Los impactos esperados son significativos: reducción de productos exportables, aumento de precios, pérdida de empleos y disminución en el crecimiento económico. Pero hay un aspecto del que se habla poco en esta coyuntura: La pérdida de alimentos.

¿Qué relación tienen los aranceles con la pérdida de alimentos? 35% de los alimentos producidos en México se pierden cada año, equivalente a 25 billones de dólares. Hoy observamos disrupciones en las cadenas de suministro, como la degradación ambiental, el cambio climático, la falta de fuerza laboral en el campo, nuevas pandemias y, recientemente, la amenaza de aranceles.

No hay soluciones únicas ante estos retos. Resolverlos es complejo y requiere de intervenciones integrales que contemplen aspectos ambientales, sociales, económicos y comerciales. En este contexto, la economía circular hace sentido.

Actualmente, no existen datos sobre pérdidas agrícolas en el país ni en la región, tampoco por cultivo. Muy pocas empresas miden de manera sistemática la pérdida en sus cosechas. Con el fin de llenar este vacío, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) creó la Herramienta Global de Pérdidas Agrícolas, que ayuda a productores y compradores a levantar información en campo sobre el volumen y causas de las cosechas que pierden.

Por primera vez en México, WWF usó esta herramienta con siete productores de tres cultivos: sandía, melón y fresa. Se encontró que, en promedio, 27% de la cosecha se queda en el campo sin comer y sin vender. Esto no sólo es una pérdida de tierra, agua y esfuerzos de los cosechadores, también es una oportunidad económica que hoy no se aprovecha.

Con el análisis de información sobre pérdida de cosechas, los productores podrán tener conversaciones con sus compradores sobre nuevos canales de venta o donación para reducir esta pérdida y hacer más circulares las cadenas de suministro. Como ejemplos tenemos el caso de una empresa de alimentos en México y EU que colaboró con WWF para medir la cantidad de pérdida de frutos rojos en su cadena de suministro. A partir de este análisis, la empresa creó una nueva mermelada de marca propia para comprar más de la fruta que antes no tenía mercado. Esto ayudó a los productores a extender la cosecha un mes y medio y reducir su pérdida en 50%. Además, con menos fruta pudriéndose en el campo, los productores disminuyeron el uso de pesticidas en casi 30%, reduciendo sus costos e impactos sobre la biodiversidad y uso de agua.

Por su parte, la empresa Fresh Del Monte identificó en varias de sus fincas de Costa Rica, en 2023, que casi 100 mil toneladas de piñas eran comestibles, pero no exportables. Como respuesta, la empresa creó una planta procesadora de jugo y congelados, en lugar de mandarlas al vertedero. Con esta acción, logró una reducción de 1.2 millones de dólares en costos operativos (en 2023) y se evitaron las emisiones de 63 mil millones de toneladas de CO2 al año.

Con la herramienta de WWF, las empresas pueden medir y gestionar las pérdidas para diversificar canales de venta y consumo de lo que se produce. Es una acción práctica que fortalece a las cadenas de suministro contra los choques económicos, comerciales y medioambientales, además de contribuir a la seguridad alimentaria del país.

*Director de Pérdida y Desperdicio de Alimentos del Equipo Global de Circularidad Alimentaria

**Directora de Cambio Climático de WWF México .

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