Oriente, la alianza hegemónica

Según el reporte oficial, todo el armamento exhibido en el desfile está en servicio activo y es de origen chino en su totalidad.

Por Fadlala Akabani

Cuasi ignorado por la prensa en Occidente, el miércoles 3 de septiembre se dio un encuentro histórico en Pekín, China: Xi Jinping, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y presidente de la República Popular China, fue el anfitrión de más de una veintena de líderes mundiales que se reunieron en el marco de la conmemoración número 80 del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Bajo un entorno de unidad diplomática entre potencias globales como China y Rusia, al encuentro asistieron los líderes de más de una veintena de países con economías emergentes. Del Sudeste Asiático se contó con la representación de los jefes de estado de Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar y Vietnam; de Asia Central estuvieron presentes las delegaciones de Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán; de Asia Meridional acudieron los líderes de Pakistán, Nepal y Maldivas; Mongolia y Corea del Norte de Asia Oriental; Irán por Oriente Medio; Congo y Zimbabwe de África; Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Eslovaquia, Serbia y Rusia; y Cuba por América Latina y el Caribe. Un genuino encuentro multilateral en el que el anfitrión trató con respeto y dignidad a sus invitados.

Como muestra de una inquebrantable disciplina y de su impresionante poderío tecnológico-militar, el Ejército Popular de Liberación preparó un desfile en que exhibieron innovaciones como el uso de IA en vehículos de asalto blindados, armamento de energía direccionada (láseres capaces de derribar aeronaves, ejercer como sistemas de defensa antimisiles e incluso potencial de atacar satélites); misiles intercontinentales aptos para municiones nucleares; drones aéreos y submarinos operados con IA; y “lobos” robóticos para transporte de municiones y operaciones de reconocimiento. Según el reporte oficial, todo el armamento exhibido en el desfile está en servicio activo y es de origen chino en su totalidad.

Pekín se convirtió en una fortaleza para salvaguardar la seguridad de tan distinguidos invitados a un evento repleto de simbolismos en la Plaza de Tiananmen. Alfombra roja, caminata de unidad entre todos los líderes, saludo a veteranos chinos, y el protagonismo que Xi Jinping dio al presidente ruso, Vladimir Putin, y al norcoreano, Kim Jong-un; un mensaje para Washington de que Oriente construye alianzas más profundas y complejas que la irrestricta sumisión al sátrapa en turno de la Casa Blanca que requiere Occidente. Lejos de la trascendencia global que él mismo se atribuye, Donald Trump no pudo operar más allá de la recurrente costumbre de convertir su frustración en una verborrea carente de sentido histórico a través de su red social, Thruth Social, en la que acusó a Rusia y Corea del Norte de conspirar contra EU (formalmente independiente desde 1783). Soslayando el hecho de que EU, pese a su desventaja temporal con respecto al colonialismo europeo, es el país más intervencionista y beligerante desde la configuración de los Estados modernos.

La cada vez más intrascendente y subordinada (al arrebato de Washington) Unión Europea, mediante su alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, calificó al encuentro multilateral como una “alianza autocrática” y “desafío directo al sistema internacional y sus normas”. Mucha falta de memoria de la jefa de la diplomacia europea que olvidó la vergonzante postal que dejó el encuentro de líderes europeos y el excomediante Zelenski con el presidente de EU; cabizbajos, sentados todos delante del arrogante y autoritario Donald Trump en el Despacho Oval, discutiendo un tema en el que realmente no tienen potestad alguna, el acuerdo de paz en Ucrania.

Conviene ponderar que, pese a no ser partícipe del desfile militar, el primer ministro de la India, Narendra Modi, también es parte de la alianza estratégica que el Oriente construye en antelación a un potencial conflicto global. Así lo demuestra su participación en el encuentro de alto perfil con su homólogo chino en la Cumbre de Cooperación de Shanghái (SCO) el 31 de agosto de 2025 en Tianjin. Mientras tanto, Occidente puede presumir que Trump ordenó renombrar al Departamento de Defensa como Departamento de Guerra e Israel atacó la flotilla de ayuda humanitaria a Palestina y violó la soberanía de Qatar con un ataque a Hamás en medio de charlas que buscan un acuerdo de paz.

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