Migrantes: la moneda de cambio con EU

Los albergues no se dan abasto para dar techo y comida a las personas que buscan llegara la frontera con EU donde, hasta el momento, hay más de 1.7 millones de indocumentados.

Por Carlos Kenny Espinosa Dondé

De acuerdo con la Unidad Política Migratoria (UPM) del gobierno de México, hasta el 4 de diciembre de este año en nuestro país han sido detenidos más de 228 mil migrantes, 64% más que en todo 2020; han sido deportadas 82 mil 627 personas hasta octubre, 27% más que en los 12 meses previos. Del número total de detenidos 48 mil 707 son menores de edad, 400% más que el año anterior y, de ellos, mil 124 viajan solos.

Los migrantes provienen en su mayoría de cinco países: Honduras, Guatemala, El Salvador, Haití y Nicaragua, países que se encuentran en graves crisis económicas, políticas, de seguridad, pobreza y desastres naturales, entre muchas calamidades. Más allá de los números y orígenes, cada uno de ellos representa una tragedia. No migran por gusto: son desplazados de sus países con las mismas razones que los millones de indocumentados mexicanos que han viajado a Estados Unidos. Un gobierno que le ha fallado a los que lograron llegar y a los que murieron en el camino o que han sido presa de los traficantes de personas y bandas de narcotraficantes, expuestos a las extorsiones, maltratos y abusos de las manzanas podridas que trabajan como autoridades migratorias mexicanas y aprovechan las circunstancias de estos extranjeros para llenar sus bolsillos con extorsiones. Aun a pesar de que entre los funcionarios de Migración existen personas que cumplen su trabajo no sólo a cabalidad, sino que van más allá de lo que marca el deber para dar sosiego y protección a la diáspora que transita por nuestro país, seamos sinceros: el trato que se da a los migrantes en México es mucho peor que el que reciben nuestros paisanos en Estados Unidos. Eso ya es una tragedia en sí misma.

En la mayor parte del país comenzamos a ver las consecuencias de esta tragedia migratoria: extranjeros centroamericanos y caribeños mendigando en las esquinas con niños pequeños y bebés de brazos. En una de las peores desgracias migratorias a nivel mundial, 55 migrantes murieron y 107 resultaron heridos por la volcadura de un tráiler en Chiapas, comparable con las muertes de migrantes sirios en botes improvisados en el Mediterráneo. De esa envergadura es la tragedia, aunque no la queramos ver. Las economías locales de las ciudades y pueblos que están en el camino de las caravanas se han visto afectadas gravemente. Los albergues no se dan abasto para dar techo y comida a las personas que buscan llegar a la frontera con Estados Unidos donde, hasta el momento, de acuerdo con cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), se encuentran más de 1.7 millones de indocumentados que quieren cruzar la frontera, muchos de ellos en procesos de asilo, visas humanitarias y otros trámites para acceder a ese país. Incluso es común encontrar comunidades de indocumentados colombianos, venezolanos, peruanos y bolivianos.

Estimado lector, ¿se ha preguntado el porqué de esta situación, justo en estos momentos de pandemia, cuando es más peligroso emprender el ya de por sí riesgoso camino? En cuanto a seguridad, México sólo tiene frontera con Estados Unidos; todos sabemos que la frontera al sur es sólo una línea en los mapas.

Entra quien quiere, cuando quiere. La posición política del gobierno mexicano es como el agua y el aceite con respecto a la del gobierno de Biden. La contrarreforma energética es incompatible con el T-MEC, el fracaso de Pemex, la corrupción “ya eliminada” que es rampante y endémica en todos los niveles de gobierno, el fracaso de las políticas públicas y la lucha contra la pandemia, el aumento exponencial de la pobreza en el país, la protección a figuras prominentes de la política junto con personas y grupos de dudosa reputación, los asesinatos de políticos y reporteros haciendo del país el lugar más peligroso del mundo para desarrollar esta profesión, la militarización de las instituciones civiles, ni qué decir de las amenazas a los órganos reguladores autónomos, como el INE y la CRE.

Al parecer, los migrantes se han vuelto la moneda de cambio más valiosa del gobierno federal para negociar con el gobierno de Biden, con la amenaza de permitir que millones de indocumentados tomen todos los cruces fronterizos, trasladando la crisis humanitaria al otro lado de la frontera. EU tiene suficientes problemas internos en este momento: la pandemia, la baja popularidad del presidente, la inflación, la economía. Es peligroso querer chantajear al vecino del norte utilizando las vidas de los migrantes.

Temas: