MAGA va a Panamá

Por: Ruti Teitel* NUEVA YORK. Está claro que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, no tiene intención de seguir una política de “buen vecino”. Se ha burlado del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, llamándolo “gobernador”, al mismo tiempo ...

Por: Ruti Teitel*

NUEVA YORK.— Está claro que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, no tiene intención de seguir una política de “buen vecino”. Se ha burlado del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, llamándolo “gobernador”, al mismo tiempo que proclamó que un país de 40 millones de habitantes debería convertirse en el estado 51 de EU. Tras la primera conversación telefónica que mantuvo con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, la mandataria tuvo que salir a decir, cortésmente, que no había aceptado ninguno de los términos que Trump dijo que había aceptado.

Ahora Trump pretende reabrir un debate sobre el control del Canal de Panamá que se zanjó hace 50 años. Al fin y al cabo, el Canal de Panamá fue una idea estadunidense, creación de Teddy Roosevelt a principios del siglo XX y a Estados Unidos le ha costado desprenderse de ella desde entonces.

Por el Canal de Panamá pasa 5% del comercio mundial de mercancías y 40% del tráfico de contenedores de EU. El canal, que conecta los océanos Atlántico y Pacífico a través de una vía navegable de 82 kilómetros que atraviesa el istmo de Panamá, se ha visto envuelto en la creciente rivalidad geopolítica y geoeconómica entre EU y China. Además, las declaraciones de Trump sobre la recuperación del canal han escandalizado a los panameños, que las consideran una afrenta a su soberanía.

Pero la soberanía ha sido un concepto maleable a lo largo de la historia de Panamá. En la administración de Roosevelt se buscaba la secesión de Colombia, lo que condujo a la creación del nuevo estado de Panamá. En 1903, EU recibió autorización para construir un canal y ejercer el control de la Zona del Canal de Panamá “a perpetuidad”, a cambio de pagos anuales a Panamá.

Pero las tensiones en torno a la zona del canal siguieron latentes durante décadas. En 1960, el creciente resentimiento hacia el poder estadunidense en América Latina culminó con la breve suspensión de las relaciones diplomáticas por parte de Panamá en 1964.

A partir de entonces, la cuestión preocupó a más de una administración norteamericana. En 1964, tras consultar con los expresidentes Harry Truman y Dwight Eisenhower, el presidente Lyndon Johnson se comprometió a trabajar para llegar a un nuevo acuerdo con Panamá. Se necesitarían 14 años de negociaciones bipartidistas bajo dos presidentes demócratas y dos republicanos antes de llegar a un acuerdo. Finalmente, fue Jimmy Carter quien decidió que había llegado el momento de entregar el canal a Panamá y reparar las injusticias llevadas a cabo en la región. En un discurso televisado a todo el país, Carter les dijo:

“La razón más importante para ratificar los tratados es que redundan en el máximo interés nacional de Estados Unidos y reforzarán nuestra posición en el mundo. Nuestros intereses de seguridad serán más fuertes. Nuestras oportunidades comerciales mejorarán. Demostraremos que, como país grande y poderoso, somos capaces de brindar un trato justo y honorable a una nación soberana más pequeña, pero orgullosa”.

Incluso con la decisión de Carter de llevar a cabo una ratificación, harían falta meses de esfuerzo para superar la oposición de la opinión pública y del Congreso. Finalmente, en 1977, EU llegó a un acuerdo con el general Omar Torrijos para transferir el control de la vía navegable.

Pero había una letra pequeña importante. Uno de los dos tratados que firmaron los países especificaba que EU seguía controlando la seguridad del canal y que podía utilizar la fuerza militar para defenderlo contra cualquier amenaza a la neutralidad. De hecho, EU conservaba el derecho a defender el canal para siempre. Los tratados estipulaban que la Zona del Canal se entregaría a Panamá en 1979, y que la transferencia de la explotación del canal se completaría en 1999. Un año más tarde, el Senado ratificó los Tratados Torrijos-Carter por un margen estrecho, y EU siguió operando el canal hasta diciembre de 1999.

Vistas a la luz de esta historia, las recientes declaraciones de Trump pueden resultar chocantes, pero no sorprendentes. Mientras Trump contempla su próximo movimiento en torno al Canal de Panamá, la pregunta que deberíamos hacernos es si Estados Unidos alguna vez llegó a aceptar verdaderamente renunciar a éste.

*Profesora de Derecho Comparado en la Facultad de Derecho de Nueva York

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