Los otros afectados de la guerra

Veterinarios para Ucrania y la Federación Europea de Asociaciones Veterinarias de Animales de Compañía (FECAVA) coordinan la forma de trasladar algunos animales a zoológicos de países cercanos

Por Fernando Aguirre

Los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania no sólo traen como consecuencia cambios drásticos en lo económico, político y social. Además de cambiarle la vida a millones de personas, también se está afectando la de otros seres vivos: los animales de ese país.  Ya sean de compañía, exhibición, protección, apoyo terapéutico, etcétera, todos ellos están expuestos, sufriendo y pereciendo igual que los humanos ante el embate en suelo ucraniano.

En medio de esta emergencia, muy poco se piensa en el destino que les deparará a los miles de animales acechados por los bombardeos por tierra y aire, tanto en las principales ciudades como en cualquier campo de batalla, que pone en riesgo algún hábitat animal cercano a un objetivo militar a destruir en ese país.

Hace unos días se hizo viral en redes sociales que, tras los bombardeos del ejército ruso en Kiev, en el Parque Zoológico una lémur, presa de terror, abandonó a su cría por el estrés causado por las detonaciones exteriores. Los cuidados de la cría fueron asumidos, por supuesto, por los veterinarios y empleados del parque, pero habrá cientos de casos similares de otras especies que por obvias razones no podrán tener la misma fortuna.

La proximidad de aquel zoológico con una residencia militar, la vuelve altamente vulnerable a ser atacada, por ende, pese a la resistencia que los propios veterinarios y empleados de éste y otros zoológicos en condiciones similares intentan para cuidar y mantener a salvo a los animales, no será una tarea fácil sin el apoyo y compromiso de organizaciones internacionales y de otros países. 

La conciencia sobre esta problemática está empezando a mostrar una atención tímida sobre el tema. Por ejemplo, los países que están recibiendo a los miles de refugiados están aceptando que entren acompañados de sus mascotas de compañía como: perros y gatos, lo cual permite poner a salvo su vida en este largo peregrinar. Sin embargo, muchos más también están quedando atrapados en departamentos vacíos, calles, etcétera, y su destino es incierto al no contar con la protección, alimentos y agua.

A más de 15 días de iniciada la guerra, asociaciones internacionales como el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) continúa ampliando su apoyo en Ucrania con la entrega de alimentos y suministros para la rehabilitación de osos, que han sido evacuados y reubicados en el Santuario de Osos de Cuatro Patas Domazhyr, en la región de Lviv. 

De igual forma, Veterinarios para Ucrania y la Federación Europea de Asociaciones Veterinarias de Animales de Compañía (FECAVA) coordinan la forma de trasladar algunos animales a zoológicos de países cercanos, trabajar en el tratamiento y atención a animales lesionados, así como reunir hogares temporales para veterinarios ucranianos y sus familias.

Asimismo, la Comisión Europea hizo un exhorto a sus estados miembros que, de conformidad con el artículo 32 del Reglamento (UE) 576/2013, y como excepción a las condiciones previstas para los desplazamientos de animales de compañía sin ánimo comercial, pueden en situaciones excepcionales, autorizar el desplazamiento a su territorio de animales de compañía, siempre que se cumplan unas condiciones mínimas a nivel comunitario.

En pocas palabras están facilitando el proceso para que los refugiados entren con sus mascotas, pero ¿qué pasará con el resto de las especies que no son animales de compañía y no puede ser trasladado con la oleada migrante? Además, si los ciudadanos ucranianos están teniendo trabas en ciertos países para obtener la condición de refugiado, cómo se asegura que las mascotas no correrán la misma suerte.

Falta mucho por hacer, la guerra aún no termina y es necesario focalizar el apoyo internacional para salvaguardar la vida de los humanos, pero no olvidemos también a los animales.

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