La ruta de la justicia
Por Luis Maldonado Venegas* La reciente inauguración miércoles 5 de septiembre de la última etapa de la Ciudad Judicial para la capital del país, ubicada en el corazón de la colonia de los Doctores, me sugirió estas apretadas reflexiones acerca de una de las ...
Por Luis Maldonado Venegas*
La reciente inauguración (miércoles 5 de septiembre) de la última etapa de la Ciudad Judicial para la capital del país, ubicada en el corazón de la colonia de los Doctores, me sugirió estas apretadas reflexiones acerca de una de las importantes columnas del trípode sobre el que se apoya la vida democrática y republicana de México: la impartición de justicia y su azarosa historia.
Historia que involucra a tribunales, magistrados, jueces, maestros de derecho y abogados. Azarosa digo, si se tiene en cuenta que en 1533 se impartió en la Nueva España la primera cátedra de enseñanza del Derecho.
A este suceso habría de seguir, auspiciado por José María Morelos en el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana (22 de octubre de 1814), la creación del Supremo Tribunal de Justicia para la América Mexicana, cuya primera sede se instaló en 1815 en lo que hoy es Ario de Rosales, Michoacán, si bien hay que señalar que antes de consumada la Independencia (1821) funcionaban las Audiencias Territoriales de Nueva España y de Nueva Galicia, de acuerdo con la Constitución liberal de Cádiz de 1812.
Es imposible resumir en este privilegiado espacio la cadena de sucesos históricos a los que sobrevivieron los tribunales de justicia de México con diferentes sistemas de gobierno: centristas, federales, republicanos, imperiales. Inclusive con la implementación de diferentes jurisprudencias y códigos, como la entrada en vigor de varias constituciones, señaladamente las de 1824 (la Independencia), 1857 (la Reforma) y 1917 (la del Congreso Constituyente en Querétaro), cada una de ellas envuelta en el fragor de las batallas internas y contra las guerras contra ejércitos invasores. Dicho sea de paso, de ahí las primeras líneas de nuestro Himno Nacional: “Mexicanos al grito de guerra…”, con música de Jaime Nunó y letra de Francisco González Bocanegra. Por cierto, este sábado 15 de septiembre se cumplirán 164 años de su estreno en el Teatro Santa Anna (luego Teatro Nacional de México, en lo que ahora es la avenida 5 de Mayo).
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) representa el máximo tribunal de los Estados Unidos Mexicanos. La sede actual fue inaugurada el 2 de junio de 1941 por el presidente Manuel Ávila Camacho, en lo que antes fue la Plaza del Volador de la Ciudad de México, según lo reseñó Excélsior en su edición del 15 de marzo de 2015.
Encargada de custodiar la impartición de justicia y garantizar así el Estado de derecho en nuestro país, la integran 11 ministros, uno de los cuales es el presidente. Basta el voto de siete para tener mayoría en sus decisiones.
Al paso del tiempo el derecho, dividido en público y privado, se convirtió en rector de nuestra vida nacional, bajo la custodia de la SCJN, que está en la cúspide del sistema de impartición de justicia y que es de una vastedad inconmensurable.
El derecho, por ejemplo, tiene al menos 14 ramas y subdivisiones, desde el administrativo hasta el penal, para atender los problemas que se registran en todas las actividades. ¿Quiénes ejercen el derecho? Los profesionales en la materia: los abogados. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2016 había 342 mil abogados en activo.
Los problemas son sometidos al arbitraje de los jueces, sector en el que hay un déficit que debe ser atendido: los mexicanos tenemos 4.19 jueces por cada 100 mil habitantes, mientras que el promedio mundial es de 16.23. En promedio, por cada juez se abren cada año unos 500 expedientes nuevos, de diversa índole, lo que explica el rezago en la materia y otro problema no menos importante: impunidad e inseguridad.
¿Hacen falta más jueces? Parece que sí. Según el Índice Global de Impunidad (IGI) 2018, presentado recientemente por la Universidad de Las Américas de Puebla (UDLAP), México ocupa el cuarto sitio entre 59 países con el mayor índice de impunidad e inseguridad (43% de los detenidos por homicidio no ha recibido sentencia). No se trata de tener más policías, sino de que haya más jueces, apuntan los especialistas. Hay más de 150 jueces preparados en el nuevo sistema penal acusatorio y 50 más están por ingresar o ya ingresaron. En tanto, datos resultantes del foro “Hacia la consolidación del sistema penal acusatorio”, realizado en 2017, señalan que México tiene 359 policías por cada 100 mil habitantes (el promedio global es de 319).
Extensa y desafiante, como se ve, es la ruta de la justicia. Hay que recorrerla.
*Presidente de la Academia Nacional de Historia y Geografía de la UNAM.
