Gobernabilidad y desarrollo

Por Luis Maldonado Venegas* Al concluir el sexenio de Miguel Alemán Valdés 19471952 y en los albores del gobierno de Adolfo Ruiz Cortines 19531958, economía y política empezaron a significar un necesario e inobjetable binomio, esto es, elementos en equilibrio y ...

Por Luis Maldonado Venegas*

Al concluir el sexenio de Miguel Alemán Valdés (1947-1952) y en los albores del gobierno de Adolfo Ruiz Cortines (1953-1958), economía y política empezaron a significar un necesario e inobjetable binomio, esto es, elementos en equilibrio y dependientes uno del otro, para alcanzar estabilidad plena.

En otras palabras, se impuso una redefinición de la política económica, para lo cual era preciso consolidar la estabilidad política de que disfrutaba México. Este proceso culminó en una realidad considerada por muchos analistas dentro y fuera del país como “el milagro mexicano”. 

Entre las medidas de mayor trascendencia para lograrlo estuvieron las reformas a la Constitución de 1963 (promovidas desde el año anterior por el presidente Adolfo López Mateos), que permitieron la incorporación de minorías al Congreso (al principio primero fue la Cámara de Diputados, luego el Senado). Un primer efecto fue modificar la percepción pública de un presidencialismo autoritario, sin contrapesos en el Congreso, controlado hasta entonces por el Partido Revolucionario Institucional.

Hace unos días se cumplieron 55 años de aquellas reformas constitucionales que dieron vida a los diputados de partido. Promovidas por López Mateos (1958-1964), se aseguró una representación de cinco curules a los partidos minoritarios que obtuvieran 2.5% de la votación nacional, y una curul más por cada 0.5% de votación adicional, hasta un máximo de 20.

A fines de 1964, cuando el Congreso de la Unión declaró Presidente electo a Gustavo Díaz Ordaz, entre los diputados había ya legisladores de la oposición: 20 del Partido Acción Nacional (PAN), coordinados por el entonces presidente de ese partido, Adolfo Christlieb Ibarrola; nueve del Partido Popular Socialista (PPS), coordinados por el fundador de ese partido, Vicente Lombardo Toledano, y cinco del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), que coordinó el general Juan Barragán Rodríguez.

La representación de las minorías habría de cambiar al paso de los años y enriquecerse con los legisladores plurinominales. Actualmente, la Cámara de Diputados cuenta con un total de 500 miembros, de los cuales 300 son elegidos por mayoría relativa de acuerdo con cada uno de los distritos electorales, y 200 mediante el principio de representación proporcional en cinco circunscripciones plurinominales. Vale la pena hacer hincapié en otro avance significativo de nuestra vida democrática: de los 500 diputados, 169 son mujeres.

En cuanto al Senado, está conformado por 128 legisladores, 64 electos (dos por cada entidad federativa); uno se le otorga a cada primera minoría estatal (32), y los 32 restantes son elegidos por medio del principio de elección plurinominal. De los 128 senadores, 28 son mujeres.

En 1963 México tenía una población de 41 millones 939 mil 880 habitantes. Al terminar 2017 éramos 129 millones 678 mil, casi el triple.

De este rápido crecimiento demográfico provienen en gran medida los desequilibrios sociales que deben ser enfrentados y resueltos en lo posible con una gobernabilidad estable, políticas públicas equilibradas, y el adecuado funcionamiento de lo que constituye la base esencial de nuestra vida republicana: los Poderes de la Unión: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Este es un hecho incontrovertible.

Hemos avanzado en presencia ciudadana (particularmente de la mujer) en la vida política nacional; tenemos autoridades y tribunales electorales, por imperfectos que sean; el Congreso de la Unión se fortalece y avanza como sano contrapeso de los poderes Ejecutivo y Judicial. 

Pero las demandas de una creciente sociedad plural en busca de mayores espacios de participación, adquiere cada vez mayor presencia.

Adolfo López Mateos presentó la iniciativa de reforma a los artículos 54 y 63 de la Constitución, que abriría las puertas a los diputados de partido, el 21 de diciembre de 1962. El nuevo aunque incipiente sistema electoral, vigorizó la vida democrática de México.

Es pertinente para estos días que cite un párrafo incluido en la iniciativa de López Mateos:

El perfeccionamiento de nuestros sistemas sociales requiere la consciente y cada vez más activa participación de todos los ciudadanos, sin distinción de ideología, de partido político o de condición personal, en el cumplimiento de las grandes tareas nacionales; nuestro país es la patria de todos los mexicanos y es necesario que nadie se sienta sin obligación para con él, ni postergado o excluido de la obra común que nos incumbe; todos debemos trabajar, permanentemente, en bien de México.

*Presidente de la Academia Nacional de Historia y Geografía de la UNAM

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