EU: entre la pérdida de fuerza industrial y del dólar como reserva global

Opinión del experto nacional
Fadlala Akabani
Desde hace algunos años, la tendencia en la fabricación de productos ha visto crecer el volumen de la industria y el comercio de China, que en 2010 desplazó a Estados Unidos del primer lugar mundial de manufactura, posición que había mantenido por más de 110 años, uno de los tantos datos en que se basaba la hegemonía estadunidense en el orbe.
El relato para justificar este dato consistía en afirmar que gran parte del crecimiento chino se debía a las subsidiarias de compañías estadunidenses, así como al desarrollo de patentes basadas en tecnología de origen estadunidense. El globalismo proyectó un mundo en que Occidente se reservaría el diseño y la innovación, mientras delegaba en Asia-Pacífico la manufactura a gran escala.
Lo que la agenda globalista no previó fue la visión a largo plazo del gigante asiático, que tomó la experiencia en la replicación de tecnología occidental y, en 2015, lanzó la estrategia Made in China 2025, una hoja de ruta para hacer de China el centro global del desarrollo industrial a partir de una base: reducir la dependencia de tecnología extranjera en sectores estratégicos como semiconductores (chips), robótica avanzada, industria aeroespacial y biomedicina.
Como era de esperarse, esta ambiciosa agenda desató la desconfianza en Washington y Bruselas, los cuales comenzaron a aplicar una estrategia de bloqueo económico (mediante sanciones) a las empresas chinas con el argumento de la seguridad, dada su vinculación al Estado chino. Estas medidas, aunadas al entendimiento chino de sus ventajas estructurales y coyunturales le hicieron tomar la vanguardia en el desarrollo de paneles solares y baterías de litio; alrededor del 60% y 80% del total mundial, respectivamente. Tal desarrollo del litio, fundamental para la cadena de suministro de fabricación de teléfonos celulares, llevó a China a dominar la venta de dispositivos móviles en 2025, con 781 millones de los 1,260 millones de equipos vendidos, 61.33% a nivel global.
De 2010 a la fecha, Estados Unidos incrementó su deuda pública de 13.56 a 38.43 billones de dólares en 2025, es decir, un crecimiento de 183.4%. Asimismo, al cierre del último año fiscal en EU (septiembre 2025) el ratio de la deuda como porcentaje del PIB (30.62 billones de dólares en 2025) alcanzó el 124%. En contraparte, a lo largo de ese periodo China sacó de la pobreza extrema a más de 800 millones de personas, destinó 2.4% del PIB a investigación y constituyó la comunidad científico-tecnológica más grande del planeta.
Los mercados de valores dan cuenta de la pérdida de confianza en la economía estadunidense; por primera vez en 30 años, en 2026 el oro superó el valor de los Bonos del Tesoro de EU (US Treasuries) como activo de reserva en los principales bancos centrales. Consciente de que el escenario actual parece más el inicio de una nueva etapa global, en que China emerge como la potencia hegemónica en los ámbitos tecnológico e industrial y, por consecuencia, a nivel económico, Donald Trump ha emprendido una estrategia que implica la reducción de tasas de interés, para lo que ha propuesto a un nuevo presidente de la junta de gobernadores de la Reserva Federal.
Según afirmaciones del propio magnate neoyorquino, esta medida, junto con un debilitamiento estratégico del dólar, tendría impactos positivos en la economía estadunidense, como hacer la deuda pública más manejable al reducir los costos de su financiamiento, también haría los productos de manufactura estadunidense más asequibles en el mercado global, y facilitaría la reindustrialización y el empleo en Estados Unidos.