Iztapalapa, la manzana envenenada
Clara Brugada jamás ha quitado el dedo de la demarcación, que considera de su propiedad, toda vez que fue ahí donde fincó su carrera política.

Adrián Rueda
Capital político
La alcaldía con la mayor canasta de votos en la Ciudad de México está bajo fuego… ¡interno!, pues grupos afines a Clara Brugada y a Claudia Sheinbaum se disputan el control de Iztapalapa rumbo a las elecciones del próximo año.
Clara jamás ha quitado el dedo de la demarcación, que considera de su propiedad, toda vez que fue ahí donde fincó su carrera política, que hoy la tiene al frente de la capital del país. En 2024 la tuvo que ceder a Aleida Alavez, pues Morena no le permitió que se quedara con todo.
Desde entonces, la jefa de Gobierno ha tenido un pie en el cuello de la alcaldesa, que de por sí salió bastante malita para la chamba. Junto con su esposo, Alejandro Ojeda, tiene un gobierno desastroso, por lo que nadie cree que se pueda reelegir.
Ante ello, Brugada se relame los bigotes para poner ahí a uno de sus alfiles, que bien podría ser Martha Soledad Ávila, actual diputada local, que en las pasadas elecciones se quedó en la orilla y tuvo que repetir en Donceles.
Lo lógico sería que, como jefa política de la ciudad, Clara tuviera vía libre para recuperar su territorio, pero como Sheinbaum ya dio el manotazo y tomó en sus manos el control de Morena para de las elecciones de 2027, la cosa se pone muy fea.
Dicen que en Palacio tampoco están contentos con Aleida y no arriesgarán una alcaldía vital para la CDMX, pero de eso a que Brugada pueda poner el relevo, hay un mundo de diferencia.
Si bien ambas gobernantes coinciden en que la alcaldesa tiene que irse, Claudia buscará poner a alguien suyo, para lo cual cuenta con los hermanos Carlos y Efraín Morales —uno su secretario en Palacio y otro director de la Conagua—, que son de Iztapalapa y tienen su corazón ahí.
Si bien ninguno de ellos sería el candidato, sí tendrían manga ancha para operar la sucesión y preparar el relevo, lo que modificaría la correlación de fuerzas en Morena y aumentará la tensión entre las tribus, que no se dejarían arrebatar tan fácil sus privilegios.
Quizá esta jugada vaya de la mano con lo que recién pasó con el intento de bajar al hijo de Víctor Hugo Lobo de la diputación local, en un acto que muchos le cargaron al alcalde de Gustavo A. Madero, Janecarlo Lozano, hoy acérrimo rival de quien fuera su jefe.
Y es que Janecarlo es identificado con los hermanos Morales, quienes no se pueden ver ni en pintura con Martí Batres, que quiere sentar sus reales en varias alcaldías de la capital, entre ellas GAM.
Esta última alcaldía es la segunda en importancia después de Iztapalapa, y quien se haga de estas dos tiene más de la mitad de los votos de la CDMX para lo que se pudiera ofrecer en 2030.
Está claro que Martí operó a través de su muchacho, César Arnulfo Cravioto, y los Morales con Alcalde para bajar del escenario a Lobo, quien estorba a ambos equipos, pues puede influir para cualquier lado en las próximas elecciones.
La intentona fracasó, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿a quién le convendría que hubiera anarquía en GAM, y juntarla con lo de Iztapalapa?
CENTAVITOS
Por cierto, tras el regreso a Donceles de Lobo Jr., quién pierde y quién gana, además de él, que regresa con la imagen de que no pudieron tirarlo y le recuperó el asiento. Gana también su padre, que no sólo resistió el ataque; le dio la vuelta. La duda está en Janecarlo, porque si él armó la andanada contra el Clan Lobo; perdió. Pero sí él fue la vía de la solución, ganó, porque ni siquiera eran de su equipo y se sacó la foto de la reconciliación con ellos.