Esta mañana, en Palacio Nacional, los directivos de Pemex deberían revelar la “enigmática” información sobre el suministro de petróleo a Cuba, que en realidad no es más que un sencillo ejercicio de aritmética de cuarto de primaria. Está documentado que el último carguero procedente de México que llegó a Cuba fue el Ocean Mariner, con unos 80 mil barriles, el 9 de enero. Se esperaba el arribo de otro —el Swift Galaxy, 700 mil barriles—, que, por razones no explicadas, desvió su ruta de Pajaritos, Veracruz, hacia la isla y terminó por dirigirse a Europa. La información, difundida básicamente por Bloomberg y 14ymedio, me fue confirmada ayer por Jorge Piñón, investigador principal del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. La universidad hace un rastreo sistemático de los barcos y revisa los volúmenes en las terminales petroleras y en los centros de distribución cubanos. Según Piñón, el consumo diario ha caído a 100 mil barriles. En esa circunstancia, la única entrega mexicana del año no cubriría un día de demanda. “No hay ningún otro carguero en ruta”, concluye. “Los últimos envíos venezolanos entraron a finales de año. No llegan los cargueros rusos que están flotando en el Pacífico. Tampoco los de países amigos: Angola, Argelia, Brasil”. Ni los de México, ausentes desde el 9 de enero. Elemental. .
