COP 30: la COP amazónica sin los pueblos de la Amazonía
Desde The Climate Reality Project, alzamos la voz para hacer un llamado urgente al gobierno de Brasil, al Comité Organizador de la COP30 y a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) donde garanticen una participación amplia.
Por Itzel Morales
Se ha anunciado con entusiasmo que la COP 30 será la primera cumbre climática amazónica. Sin embargo, algunas preguntas incómodas resuenan con fuerza: ¿puede realmente llamarse “amazónica” una COP sin la participación plena y significativa de los pueblos indígenas de la Amazonía? O inclusive ¿puede ser la máxima cumbre climática un foro que resulta inaccesible en locación y costos para organizaciones civiles, asociaciones?
Mientras los gobiernos anfitriones y los organismos multilaterales preparan un evento que promete ser histórico, las condiciones de acceso actualmente están dejando fuera a quienes deberían estar al centro de las decisiones: las juventudes, la sociedad civil y, especialmente, las comunidades indígenas latinoamericanas. Esta exclusión no es un descuido administrativo ni un accidente logístico: es una manifestación más de la desigualdad estructural que perpetúan quienes tienen intereses en el mercado de los combustibles fósiles.
Hoy, organizaciones, activistas y pueblos originarios enfrentan barreras económicas que les impiden siquiera planear su asistencia. El costo de viajar y alojarse en Belém, sumado a la falta de apoyo institucional y la opacidad de los mecanismos de acreditación, configuran una COP para poderosos intereses, que muchas veces resultan contrarios a lo que se supone debe defender el máximo escaparate que combate el calentamiento global y el cambio climático. Y paradójicamente, quienes están siendo excluidos por esta cúpula de poder, son quienes han liderado las demandas más urgentes y valientes: el fin de la exploración petrolera en la Amazonía y el llamado a una copresidencia indígena en la COP30 –una petición legítima presentada por el G-9 y que aún no ha recibido una respuesta clara–.
Desde The Climate Reality Project, alzamos la voz para hacer un llamado urgente al gobierno de Brasil, al Comité Organizador de la COP30 y a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) donde garanticen una participación amplia, equitativa y significativa de los pueblos indígenas amazónicos y de la sociedad civil latinoamericana. Sin su presencia, la COP30 será tanto incompleta como injusta.
Requerimos una COP fértil para que rinda frutos urgentemente. Los datos hablan por sí solos: menos de 1% del financiamiento climático internacional llega directamente a los pueblos indígenas, a pesar de que son ellos quienes han demostrado ser los mejores guardianes de los bosques y los territorios; no olvidemos que nuestra región, además, es una de las más peligrosas para ser activista en el mundo. Esta desarticulación entre el discurso climático global y la realidad territorial es insostenible. No podemos organizar cumbres que celebran la biodiversidad amazónica, sin asegurarnos de que las voces de quienes viven y defienden nuestros territorios sean escuchadas y respetadas.
No hay justicia climática sin participación civil en las negociaciones climáticas. Y no hay transición justa si quienes han sostenido históricamente el equilibrio ecológico de la región siguen siendo marginados. Lo que está en juego no es sólo la representación simbólica de estos actores: es nuestra capacidad de garantizar la justicia y hacer frente a la mayor crisis humanitaria de la historia.
Si la COP30 quiere marcar una diferencia, no basta con celebrarla en el corazón de la Amazonía. Debe abrirles la puerta a sus verdaderos defensores.
