Bloqueo comercial: guerra de baja intensidad (primera parte)
La presión sobre Irán está en un punto máximo...

Opinión del experto nacional
Fadlala Akabani
En represalia a la nacionalización de empresas norteamericanas (como la United Fruit Company) al triunfo de la Revolución Cubana (1959), el presidente Dwight Eisenhower (arquitecto de las Banana Republic) impuso un embargo económico a Cuba en 1960. John F. Kennedy sentó las bases del bloqueo, como impedir el intercambio comercial de la isla en dólares. Tras la caída de la Unión Soviética (1991), el embargo sería extensivo a terceros con la Helms-Burton Act, cuyos Título III y IV contemplan demandas judiciales a empresas extranjeras por “traficar” el producto de bienes confiscados a compañías norteamericanas.
La Torricelli Act (1992) restringe el acceso de embarcaciones a puertos estadunidenses 180 días posteriores a tocar un puerto cubano. Las sanciones de Washington incluyen la penalización de transacciones financieras; en 2019, bancos internacionales, como Standard Chartered Bank y Unicredit Group, acordaron el pago de multas por 639 y 553 millones de dólares, respectivamente, ante supuestas violaciones a la Regulación de Activos Cubanos.
Tras la muerte de Hugo Chávez (2013), Barack Obama comenzó a construir la narrativa contra el chavismo, declarando a Venezuela en 2015 como una amenaza extraordinaria a la seguridad nacional de EU. En 2017, mediante la Orden Ejecutiva EO13808, Trump impuso sanciones adicionales, como prohibir las transacciones de nueva deuda para PdVSA a más de 90 días o nuevas líneas de crédito para el gobierno de Venezuela.
En 2019 se establecieron las máximas sanciones al petróleo venezolano, cuya importación fue prohibida en Estados Unidos; asimismo, fueron impuestas sanciones secundarias a empresas que comercien con Venezuela. Ahora que Washington dejó saber al mundo que controlará el petróleo venezolano, en reunión con los representantes de las grandes petroleras trasnacionales, Donald Trump recibió la servil adulación de Jon Imaz (Repsol), que llamó Golfo de América al Golfo de México, pero también recibió el recordatorio de que varias petroleras dejaron los campos venezolanos precisamente por las sanciones de 2019 por parte de Jeff Miller (Halliburton).
La costumbre de bloquear económicamente a un país que, luego de un proceso revolucionario, derroca un régimen pro Estados Unidos fue reiterada en Irán tras la Revolución Islámica (1979). Las primeras sanciones impuestas por Jimmy Carter consistieron en el congelamiento de activos iraníes en EU; en los 80, Ronald Reagan prohibe las exportaciones de doble uso (civil/militar) y, para los 90, Bill Clinton amplía el embargo prohibiendo comercio e inversiones con la nación persa, penalizando especialmente al sector de energía nuclear.
Concesivos con el genocida Benjamin Netanyahu, quien lleva más de 25 años asegurando que Irán está a sólo semanas de completar un arsenal nuclear que le permitiría destruir el planeta; EU, la Unión Europea y la ONU han impuesto sanciones multilaterales contra el programa nuclear iraní desde la década del 2000; Washington y Bruselas prohíben importaciones de crudo iraní, impulsando la integración comercial de Irán con Rusia y China.
Con la vuelta de Trump a la Casa Blanca (2025), la presión sobre Irán está en un punto máximo y abiertamente se discute el cambio de régimen como objetivo. La respuesta iraní, además de capacidad balística probada, puede colapsar el flujo comercial de crudo a nivel global cerrando el Estrecho de Ormuz.
Quien sostenga que un bloqueo comercial y financiero no afecta el desarrollo de un país, simplemente es un obtuso o un servil a los intereses imperialistas.