Adiós a la simulación en la industria eléctrica
Por Cecilia Sánchez García Este martes pusimos punto final a la reforma eléctrica del PRIAN, con la aprobación de la iniciativa presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que reforma la Ley de la Industria Eléctrica LIE.Es natural que quienes ...
Por Cecilia Sánchez García
Este martes pusimos punto final a la reforma eléctrica del PRIAN, con la aprobación de la iniciativa presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que reforma la Ley de la Industria Eléctrica (LIE).
Es natural que quienes participaron en el Pacto por México busquen engañar a la opinión pública, pues dejarán de percibir las jugosas ganancias que generó un mercado negro construido a modo y manejado por privados.
La reforma de 2013 estableció privilegios para empresas privadas que generan energía eléctrica mediante el uso de fuentes renovables, bajo el falso argumento de que, al ser más baratas, impactaría en las tarifas que pagamos los ciudadanos. Esto es una mentira que la oposición sigue utilizando.
Si bien la electricidad generada mediante fuentes renovables es más barata, los precios de venta de las empresas privadas a la CFE eran fijos y se calculaban a un costo por encima de su precio real: no bajaron los costos de la electricidad para los ciudadanos, pero sí que aumentaron significativamente las ganancias de estas empresas, porque, por ley, la empresa productiva del Estado estaba obligada a comprarles electricidad.
La LIE establecía que la CFE celebrara contratos de largo plazo con estas centrales privadas para comprar su producción, sin que ello garantizara la entrega física de la energía, es decir, la ley les garantizaba un cliente cautivo, obligado a pagar y sin capacidad para exigir la entrega de su producto.
Así, estas empresas obtenían ganancias millonarias capturando el diferencial entre el costo variable (diésel), y el costo de su combustible (el sol y el viento), es decir, capturaban toda la rentabilidad del mercado creando especulación a costa de energías de respaldo de la CFE.
¿Y por qué la CFE estaba obligada a contratarlas si sus centrales pueden producir energía limpia a menor costo? Porque la LIE le mandataba adquirir un porcentaje de energía con Certificados de Energía Limpia (CEL), certificados que sólo podían otorgarse a privados. Entonces, para cumplir con la ley, la CFE debía comprar a generadores particulares, a pesar de que ello representara pérdidas para la empresa (y para las y los mexicanos).
La Auditoría Superior de la Federación reveló que, entre 2014 y 2016, la CFE adquirió energía eólica a un precio 3.7 veces superior al del costo de producción de las plantas de su propiedad, lo que le provocó pérdidas por más de 2,646 millones de pesos derivado de contratos de largo plazo firmados sin tomar en cuenta las potenciales reducciones de costos del mercado.
¡Es absurdo! El PRIAN no abrió el mercado eléctrico para impulsar la competencia, sino para establecer prácticas monopólicas disminuyendo la capacidad productiva de la CFE y obligándola a dar toda clase de subsidios y ganancias a particulares. Este mercado eléctrico especulativo, cimentado en la simulación es, a todas luces, competencia desleal o dumping, que consiste en vender un producto a un precio inferior al coste incurrido para producirlo, con el fin de competir más eficazmente en el mercado.
Con la reforma aprobada se acaban estas prácticas. El rediseño de la industria eléctrica contempla la creación de Contratos de Entrega Física de Energía y Capacidad, para que la CFE pague sólo la energía que recibe y para que las centrales generadoras sólo cobren aquello que puedan producir.
Ahora, los precios del mercado eléctrico serán justos, no especulativos. El precio de venta de la energía eléctrica ya no será con base en el costo variable, sino que su cálculo considerará también los costos fijos (por ejemplo, instalaciones o maquinaria) empleados en la generación de electricidad.
De esta manera, la nueva LIE identifica el costo real de cada tecnología de generación, termina con la competencia desleal, subsana las finanzas de la CFE al eliminar los subsidios otorgados a los privados y permite que sus centrales generadoras participen en el mercado.
Con reglas claras y justas se promueve la competencia, se fortalece a la CFE, se beneficia a los usuarios finales, que somos todas y todos los mexicanos, y se garantiza que no subirán los precios de las tarifas eléctricas.
