“El uso de la tecnología para mejorar procesos electorales”
Por Francisco Guerrero Aguirre La ola de democratización que tuvo lugar a lo largo del siglo XX y XXI, unida al rápido incremento en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación TIC, han presentado innumerables oportunidades para mejorar, fortalecer ...
Por Francisco Guerrero Aguirre
La ola de democratización que tuvo lugar a lo largo del siglo XX y XXI, unida al rápido incremento en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), han presentado innumerables oportunidades para mejorar, fortalecer y modernizar los procesos electorales.
Los beneficios centrales de la implementación de las TIC incluyen la mejora de la eficacia, credibilidad y sostenibilidad de la administración de los procesos electorales. Igualmente importante, existe consenso de que en América Latina y el Caribe, la introducción de las TIC ha mejorado sustancialmente el acceso a la información y ha traído cambios profundos en el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
De esta manera, la introducción de las TIC en la administración electoral tiene como objetivo fortalecer la credibilidad del proceso, optimizando la rapidez, eficiencia y calidad en la prestación de servicios a los ciudadanos.
DESAFÍOS
La implementación exitosa de las TIC depende en gran medida de que las autoridades electorales realicen un estudio riguroso para identificar las tecnologías existentes que podrían alcanzar los resultados deseados, así como una evaluación del contexto político, social y cultural del país. Los actores políticos y la ciudadanía desempeñan un papel vital en el éxito de la nueva tecnología. Sin su participación, aprobación y apoyo, las nuevas tecnologías electorales pueden enfrentar una fuerte oposición.
Si bien la tecnología puede mejorar sustancialmente la gestión, existen importantes desafíos asociados con la administración efectiva de elecciones. En este contexto, a través de las Misiones de Observación Electoral y Proyectos de Cooperación Técnica de la OEA, hemos identificado algunas áreas que requieren especial consideración al momento de implementar nuevas tecnologías.
1. LEGISLACIÓN Y REGULACIÓN
El uso y la implementación de tecnologías electorales deben ser estandarizados y regulados, particularmente cuando alguna de las etapas sufre cambios significativos como resultado de la automatización. Cuando los organismos electorales recurren a soluciones tecnológicas para mejorar ciertos procesos electorales se debe realizar una evaluación exhaustiva del grado en que la nueva tecnología y los procesos asociados se ajustan al marco jurídico vigente.
Los marcos legales existentes generalmente contemplan soluciones que se basan en la papeleta tradicional, las urnas y un proceso de recuento de votos manual. Como resultado, los intentos por adoptar una reforma dentro de un plazo corto tienden a ser complejos, y puede que transcurran varios ciclos electorales hasta que se produzca un cambio legal significativo.
2. CALENDARIO Y ADOPCIÓN
La implementación de TICs en las diversas etapas del ciclo electoral implica desafíos significativos, que requieren una cuidadosa consideración y planificación. Un enfoque gradual para la introducción de nueva tecnología no sólo proporcionará el tiempo necesario para construir un sistema técnicamente maduro, basado en la experiencia práctica, sino que, asimismo, dará a los ciudadanos y a las partes interesadas tiempo para familiarizarse con la nueva tecnología.
Asimismo, las campañas de sensibilización son un componente vital para el éxito o el fracaso de las TIC, especialmente las que involucran a los ciudadanos y el propio proceso electoral. A menos de que los actores políticos y los ciudadanos tengan suficiente información y estén dispuestos a ver, a través de un conjunto evolutivo de pruebas, pilotos y simulaciones del sistema, los beneficios de una solución tecnológica en particular, el éxito de la misma es poco probable.
3. PRUEBAS Y SIMULACROS
Generalmente, las autoridades electorales realizan pruebas, pilotos y simulacros de los sistemas de recuento y tabulación antes de la elección. Esto les permite verificar y probar que los sistemas funcionan correctamente. En esencia, la experiencia de campo obtenida en la realización de pruebas y pilotos puede ofrecer información que en última instancia reduce los riesgos.
Durante estos simulacros se debe examinar las distintas etapas de votación y tabulación de votos a lo largo de todo el proceso, así como el algoritmo que define cómo se determinan los resultados de la elección. Los problemas y las deficiencias que se presentan deben ser anotados, con el fin de darles seguimiento e implementar las mejoras pertinentes.
Este proceso además permite evaluar cuán informados están los actores respecto de la operación y supervisión de los sistemas.
4. PLANES DE CONTINGENCIA
El diseño de planes de contingencia permite a las autoridades electorales minimizar los riesgos de interrupción de actividades críticas, así como proteger los procesos centrales frente a posibles colapsos del sistema. Los planes de contingencia también ayudan a asegurar el pronto restablecimiento de las actividades en caso de interrupción del proceso electoral.
Todo proceso diseñado para gestionar la continuidad del servicio debe contemplar un análisis de riesgo, que permita identificar aquellos eventos que podrían causar una interrupción en el proceso, así como su probable impacto en la seguridad de la información. Los planes para la continuidad del servicio deben ser probados y actualizados regularmente.
5. SEGURIDAD
La seguridad sigue siendo uno de los aspectos más importantes de las TIC. El reciente aumento en el número de ataques cibernéticos ha despertado sospechas en torno a la fiabilidad de ciertos procesos electorales.
Existen múltiples métodos para proteger las computadoras y la información resguardada en ellas, de manera de aumentar la transparencia electoral. La seguridad informática, en un sentido amplio, comprende la protección de las computadoras y todo lo relacionado con ellas; sin embargo, en esencia, se trata de proteger la información. Para ello, es vital saber qué proteger y cómo protegerlo. Las autoridades electorales deben abordar la planificación, las inversiones y las acciones que les permitirán implementar un marco de seguridad de la información que minimice tanto la exposición como los efectos de un ataque o falla del sistema.
6. AUDITABILIDAD
Deben existir procedimientos que permitan verificar que cada voto ha sido contado. Una auditoría de seguridad es una revisión del sistema con el objeto de detectar posibles problemas de seguridad y vulnerabilidades. Las TIC electorales deben tener la capacidad, no sólo de examinar los procesos utilizados para recolectar y contar los votos, sino también de realizar un nuevo recuento para confirmar la exactitud de los resultados.
Los mecanismos para auditar un sistema electoral TIC varían dependiendo de las características técnicas incluidas en el diseño del sistema. Si este incluye una pista de auditoría verificada por el votante (VVAT), es decir, un registro en papel del voto emitido, el mismo puede utilizarse para verificar los resultados electorales en una fecha posterior, ya que el voto debe hallarse físicamente presente en el lugar donde un ciudadano ha votado.
7. COSTO
El costo asociado con la inversión inicial (adquisición) y el costo recurrente (mantenimiento) de las tecnologías electorales, especialmente en los países con escasos recursos económicos, sigue siendo un desafío. Como tal, es vital que cada sociedad defina si los beneficios de aplicar las tecnologías electorales superan el costo de su adquisición.
El debate sobre la adopción de las TIC en las elecciones es estéril sin un análisis financiero exhaustivo. Antes de considerar la adopción de una nueva solución tecnológica electoral, debe realizarse un análisis integral de costo-beneficio como parte de un estudio de factibilidad más amplio. Las tecnologías actuales requieren de una inversión considerable, y pueden volverse rápidamente obsoletas teniendo en cuenta el acelerado ritmo de la innovación del mundo de hoy.
8. CERTIFICACIÓN
Se necesitan directrices internacionales para otorgar mayor legitimidad al sistema. Las buenas prácticas están empezando a surgir a medida que las organizaciones electorales aumentan su pericia en el uso de las tecnologías de la información. Las normas internacionales aportan beneficios tecnológicos que ayudan a armonizar las especificaciones técnicas de los productos y servicios.
BALANCE
El uso de TICs es visto como un medio para aumentar la confianza de los electores, acelerar el procesamiento de los resultados electorales y aumentar la accesibilidad de los mismos. Los organismos electorales tienen la responsabilidad de mantener al electorado informado para crear confianza en el uso de la tecnología, no como un fin en sí mismo, sino como medio para mejorar algunos aspectos del proceso electoral.
Las tecnologías deben adaptarse al contexto particular del país y al proceso electoral en el que se aplican: no existe un enfoque único. Asimismo, y en aras de fortalecer la transparencia en la aplicación de estas tecnologías, es vital educar al votante sobre los elementos tecnológicos utilizados en el ejercicio de sus derechos políticos.
La necesidad de que las instituciones electorales colaboren y compartan información es vital cuando se busca implementar soluciones tecnológicas que proporcionen a los votantes acceso a métodos seguros para ejercer su derecho al voto. El intercambio de experiencias permitirá a las instituciones democráticas, que tal vez están en las primeras etapas de la adopción de nuevas tecnologías, adquirir información y enriquecer el proceso de toma de decisiones para mejorar y fortalecer las instituciones democráticas.
*Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia. Los puntos de vista son a título personal. No representan la posición de la OEA.
Twitter: @pacoguerreroa65
