“Una oportunidad para sobrevivir”
México se ha destacado históricamente por su política en asilo y refugio a extranjeros
Por Luis Maldonado Venegas*
“No os recibimos como náufragos de la persecución dictatorial a quienes misericordiosamente se arroja una tabla de salvación, sino como a defensores aguerridos de la democracia republicana y de la soberanía territorial, que lucharon contra la maquinaria opresora al servicio de la conspiración totalitaria universal”.
Éstas fueron las emotivas palabras con las que hace 78 años, el martes 13 de junio de 1939, recibió don Ignacio García Téllez, entonces secretario de Gobernación, a mil 599 españoles (niñas y niños, varones y mujeres, ancianas y ancianos de 307 familias), pasajeros del hoy legendario barco francés a vapor Sinaia, en el puerto de Veracruz. El buque había partido de Sète, Francia, el 25 de mayo de 1939 y llegó al puerto de Veracruz 19 días después.
Los pasajeros varones recién llegados fueron combatientes republicanos que enfrentaron la rebelión de Francisco Franco Bahamonde, durante la Guerra Civil que duró de 1936 a 1939. Franco ganó con la ayuda de la Alemania de Hitler, persiguió ferozmente a los vencidos, asumió el poder e instauró una dictadura que duró 30 años.
Los pasajeros del Sinaia habían pasado semanas enteras, con otros miles de refugiados, en campos de concentración improvisados sobre playas francesas, a la espera de que un país les brindara ayuda humanitaria. El apoyo llegó de México, gobernado entonces por el general Lázaro Cárdenas del Río.
Al Sinaia seguirían otros barcos de diversas nacionalidades, Entre 1939 y 1942, aproximadamente 30 mil republicanos españoles, incluso muchos provenientes del norte de África, hicieron de México su segunda patria.
Injusto sería olvidar a los Niños de Morelia: 456 menores hijos de republicanos traídos de España en el vapor Mexique el 7 de junio de 1937. Fueron alojados en la escuela España-México, situada en Morelia, Michoacán, en una acción impulsada por doña Amalia Solórzano, esposa del general Cárdenas.
Excélsior ha recogido en espléndidos reportajes y puntuales reseñas aquel suceso, sus prolegómenos y efectos. Menciono dos, a manera de ejemplo.
El trabajo profesional de Ximena Mejía: “Españoles hicieron del DF su refugio” (Excélsior, 30 de marzo de 2014), reportaje que menciona, por cierto, a un fotógrafo excepcional, Cándido Mayo, viajero del Sinaia en 1939, fundador de Hermanos Mayo, con fotógrafos españoles todos ellos, como su hermano Francisco, Julio, Faustino y Pablo. Una plaza de la Ciudad de México, en los límites de las colonias Obrera y Doctores, lleva hoy el nombre de Cándido.
Otra sobresaliente publicación de Excélsior se dio el año anterior, el 22 de septiembre de 2013: “Refugiados en México, una oportunidad para sobrevivir”, de Iván Saldaña. Este reportaje va más allá de la inmigración española en México, que ciertamente no empezó en 1939. El epígrafe de aquel trabajo periodístico explicaba y anticipaba el contenido: “Pese a no hablar español, extranjeros que corren peligro en su país han encontrado aquí las bases para crear una nueva vida”.
Sobresaliente, digo, porque apunta con claridad a la consolidación de una ejemplar política de asilo, a cargo de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). Una de las joyas jurídicas es, además, el artículo 28 de nuestra Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria, que protege al extranjero refugiado para “no ser devuelto al territorio de otro país en donde su vida peligre o en donde existan razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometido a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.
Sin duda, México se ha destacado históricamente por su política en materia de asilo y refugio a extranjeros que buscan protección.
El aniversario de la llegada del Sinaia en 1939 debe recordarnos la valiosa acción humanitaria para quienes llegan a nuestro país sin redes de apoyo, con pocos recursos económicos y sin documentos para conseguir un empleo. Miles, por fortuna, han sido los beneficiados.
*Presidente de la Academia Nacional de Historia y Geografía de la UNAM
