Un cuarto de siglo no es nada
El tema de la salud es el que más ha podido presentar resultados tangibles, en medio de las carencias sociales
Daniel Aceves Villagrán*
Se han cumplido los primeros 25 años de existencia de la Secretaria de Desarrollo Social, y bajo parámetros distintos se revisan los resultados de la política social en nuestro país, bajo el escrutinio de los porcentajes de pobreza que, de acuerdo con una óptica simplista, se mantienen en los niveles del 50% de la población enmarcados en la pobreza moderada y extrema, no obstante que la medición multidimensional, como la conocemos ahora, ha tenido cambios mucho más recientes, en donde se incluyen dos grandes rubros, que son: a) el ingreso de los hogares y b) las carencias sociales en materia de educación, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a servicios básicos en la vivienda, acceso a la alimentación y de cohesión social.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) realiza la medición de la pobreza dando cumplimiento a las posiciones establecidas en la Ley de Desarrollo Social, con el propósito de mejorar las políticas públicas tendientes a la superación de la pobreza en México, en el entendido de que a nivel nacional lo realiza cada dos años y a nivel municipal cada cinco.
Los últimos reportes oficiales del Coneval de la medición de la pobreza 2011-2014 reflejan un incremento de 53.3 a 55.3 millones de personas que se incorporaron a las filas de la pobreza y una reducción marginal de cerca de 90 mil personas que dejaron de ser pobres extremos para pasar a ser pobres moderados, en un país que pasó de 117.3 millones de habitantes a 119.9, es decir, 2.6 millones de personas más en la demografía nacional.
Sin duda alguna, de acuerdo con la evolución de las carencias sociales y población con ingresos bajos, el tema de salud es el que más ha podido presentar resultados tangibles, muestra de ello es que en el año 2000 había 58.6 millones de personas con la carencia de acceso a servicios de salud y en 2014 la cifra oficial determinaba esta carencia en 21.8 millones de personas, la explicación es haber generado una política pública llamada el Seguro Popular.
En unas semanas conoceremos la evaluación realizada en el año 2016, en donde hay estimaciones de un avance significativo en la disminución de carencias multidimensionales como efecto de la transversalidad de diversos programas intersecretariales y la coadyuvancia estatal y municipal en algunos de ellos, sumándose la Cruzada Nacional contra el Hambre, que de igual suerte ha articulado, junto con la Estrategia General de Inclusión, conceptos sociales que se verán reflejados en uno de los asuntos de mayor gravedad para el estrado mexicano.
Habría que apuntar que en estos últimos cinco lustros la población se ha incrementado de manera significativa, dado que el promedio de nacimientos en nuestro país ha sido de 2.2 millones de personas al año y de 675 mil fallecimientos, por lo que serían inimaginable las circunstancias políticas, sociales y económicas que se vivirían después de las recurrentes crisis económicas, como la de 1995 y 2009, por citar sólo dos ejemplos.
Es bien sabido que si no existe un crecimiento económico en donde el producto interno bruto pueda rondar entre el 4 y el 5% anual y la generación de un millón 300 mil empleos en el mismo lapso, será difícil hablar de una interrupción generacional de la pobreza, la estabilidad económica, la lucha contra la impunidad y la corrupción, el empoderamiento de las familias y la promoción de valores cívicos, éticos y familiares son sólo una parte del planteamiento multifactorial para transitar con mucha mayor certidumbre a un escenario social de inclusión y de desarrollo en donde la calidad educativa y de los servicios de salud identifiquen no sólo un incremento en la esperanza de vida, sino en la calidad de la existencia.
*Analista
