El magisterio en la transformación de México
Más allá de diferencias políticas, debemos actuar de manera conjunta en beneficio de los futuros ciudadanos de este país
por Luis Alfredo Valles Mendoza*
La educación ha sido un tema reiterativo de todas las administraciones federales, al reconocerle el atributo de contribuir al desarrollo tanto de las personas como del país.
Desde el establecimiento de los fundamentos de laicidad, obligatoriedad y gratuidad que rigen la educación pública en México a través del artículo 3° constitucional, hasta reformas orientadas a la descentralización administrativa, se puede decir que por cambios y ajustes al Sistema Educativo no hemos parado.
Hace unos cuantos días, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, presentó tres documentos de suma importancia: Los Fines de la Educación para el Siglo XXI, el Nuevo Modelo Educativo y la Ruta de Implementación del Modelo Educativo.
La premisa básica que conduce este gran esfuerzo es el cambio de paradigma, donde los alumnos aprenderán a aprender, capacidad que les permitirá adquirir conocimientos a lo largo de toda su vida y construir un ecosistema propicio para el desarrollo de los alumnos; esto involucrando a diferentes actores sociales para conformar comunidades educativas sólidas y participativas, e impulsar la capacitación de maestros capaces de constituirse en facilitadores para el aprendizaje.
Considero que para llegar a esta etapa ha sido fundamental el apoyo de las y los trabajadores de la educación. Cientos de miles de maestras y maestros fueron los primeros en levantar la mano y cumplir con los primeros requerimientos consistentes en la evaluación del desempeño y el concurso de plazas. De igual forma, en los distintos foros nacionales y estatales que se llevaron a cabo para revisar el modelo propuesto con otros actores sociales, contó con la gran participación del magisterio representado a través del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación.
En este sentido, es preciso señalar que los docentes, como parte fundamental de esta nueva etapa que emprendemos, no se encuentran solos: sus derechos y conquistas están garantizadas, y pueden estar seguros de que su voz y exigencias serán escuchadas. Por ello, se ha insistido en brindarles las condiciones idóneas para el ejercicio de su profesión, así como las herramientas necesarias para ser más competitivos y mantenerse constantemente actualizados.
En sus manos se encuentra la formación de millones de mexicanos, por lo que atender de manera puntual sus demandas es parte fundamental de este proceso de transformación educativa que actualmente experimentamos.
En este sentido, es muy importante que en lo que resta de la presente administración se encaminen los esfuerzos en dar a conocer a profundidad este Nuevo Modelo Educativo para que todos los actores conozcamos cuál es el papel a desempeñar durante los próximos años.
Por ello, la participación de todos los actores sociales involucrados y comprometidos con la educación debe darse en unidad, con el fin de alcanzar los resultados esperados y perfeccionar las particularidades que surjan en cada área. Sólo de esta manera es posible impulsar un proyecto de tal envergadura. Más allá de las diferencias políticas e ideológicas, debemos actuar de manera conjunta en beneficio de los futuros ciudadanos de este país.
* Coordinador parlamentario de Nueva Alianza en la LXIII Legislatura
