¿Mejores resultados en PISA? No magia, sino simplemente esfuerzo

Asia supera con diferencia a Latinoamérica, pero también 
es superior a Europa y claramente está por encima 
de Estados Unidos.

POR SANTIAGO GARCÍA ÁLVAREZ*

Recientemente se dieron a conocer los resultados de la evaluación PISA 2015. Se trata de una valiosa herramienta que permite comparar resultados académicos en jóvenes de 15 años de 72 países del mundo, de los cuales 35 pertenecen a la OCDE. México ocupa el último lugar de los países de la OCDE. En relación con la última evaluación de 2012, nuestro país registra un ligero avance en Ciencias (416 vs. 415), pero un retroceso en Comprensión Lectora (423 vs. 424) y Matemáticas (408 vs. 413).

¿Cuáles son las razones detrás de los malos resultados de México? Sin duda es multifactorial. Un problema sindical de importantes dimensiones, politización de la educación, falta de preparación del profesorado, infraestructura deficiente, acceso a la educación insuficiente, etc.

¿Quiénes son los primeros lugares? Singapur, Japón, Estonia, China, Finlandia, Canadá, Hong Kong y Corea del Sur, entre otros.

Diversas estrategias han funcionado en estos países. Por ejemplo, en Finlandia, la participación de organismos independientes al Estado, en la regulación y seguimiento de la educación, ha garantizado el largo plazo más allá de la estrategia de un gobierno. En Singapur, la existencia de un sistema meritocrático ha provocado que sólo los mejores estudiantes puedan aspirar a un puesto docente.

Más allá de estrategias de distinta índole, ¿hay algún común denominador? En lo absoluto, pero llama la atención que la mayoría de los países sean asiáticos. Asia supera con diferencia a Latinoamérica, pero también es superior a Europa

y claramente están por encima de Estados Unidos.

La cultura asiática promueve el trabajo arduo. Por siglos, se han destacado por el trabajo bien hecho en distintos ámbitos; y la educación no es la excepción.

Un ejemplo de lo anterior son los calendarios escolares. El año escolar en Japón dura 243 días y en Corea del Sur 220. En México, con la reforma del presidente Zedillo, se aumentó a 200 días por año, aunque actualmente se ha flexibilizado. Estados Unidos calendariza 180 días en su ciclo escolar.

Los resultados académicos dependen en buena medida de la dedicación al estudio y del trabajo esmerado. La correlación entre el desempeño académico de los mejores países de PISA y el número de días dedicados al ciclo escolar es evidente. En esa misma línea, el tiempo dedicado por los jóvenes de cada país al estudio tiene una alta correlación con los países que obtienen mejores resultados. Y no es difícil concluir que los países asiáticos obtienen buenos resultados pues sus alumnos estudian mucho.

Los profesores Harold W. Stevenson y James W. Stingler, que se doctoraron en Stanford y la Universidad de Michigan, respectivamente, publicaron un libro titulado The Learning Gap, en el que se preguntaban las razones por las cuales las escuelas americanas tenían numerosos problemas y qué podían aprender de la educación asiática. Sus conclusiones abarcan distintos aspectos. Sin embargo, la más importante era justamente esa: la cultura americana del trabajo se estaba perdiendo, y simplemente los niños dedicaban menos horas al estudio que otras culturas. Según sus estudios, los niños asiáticos leen más, dedican más tiempo a hacer tarea y trabajan más durante las vacaciones.

Existen muchas soluciones para mejorar los resultados académicos de un país: reducir el número de horas de los docentes frente al grupo, mejorar la capacitación de los maestros, involucrar más a los padres, utilizar técnicas docentes más eficaces, etc. Sin duda, las discusiones pedagógicas, didácticas, entre otras, son relevantes y ayudan a mejorar las estrategias educativas. Sin embargo, hay una solución paradójicamente más sencilla, pero que cuesta mucho trabajo implementar: lograr que los niños y jóvenes dediquen más tiempo al estudio y se esfuercen más. Así de simple. Los países europeos, así como Estados Unidos y Latinoamérica, deberían preguntarse si sus calendarios escolares están bien pensados, si sus niños leen —incluso en vacaciones—, si no conviene retomar la importancia de las tareas —ya sea con un sistema de acompañamiento o cada quien por su cuenta— y si sus jóvenes se esfuerzan lo suficiente en sus estudios.

En el caso de México, por una parte, es urgente resolver los problemas políticos y estructurales —particularmente el de la CNTE— y que los profesores estén de tiempo completo enseñando en las aulas. Por otra parte, habría que entender que más allá de mejores metodologías de enseñanza, si no logramos que los jóvenes dediquen más tiempo a estudiar —aunque cueste trabajo— seguiremos lejos de los países asiáticos. Para avanzar en educación, no se necesita un acto milagroso, sino simplemente esforzarse más. La “magia” para subir en ese ranking consiste en lograr una verdadera cultura del esfuerzo.

                *Rector del campus México

                de la Universidad Panamericana.

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