Ciudad Juárez: un nuevo amanecer, la noche quedó atrás

La ciudad fronteriza será, sin duda, un polo de prosperidad

Jorge Nuño Jiménez*

Visité Ciudad Juárez esta semana para sustentar una conferencia sobre la Economía del Conocimiento en la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde fui amablemente recibido por el director de la Facultad de Ciencias Políticas, el maestro Eloy Díaz; me permitió establecer un diálogo fraterno con la juventud estudiosa de esa casa de estudios, que hace gala de sus sentimientos liberales y republicanos descubriendo en el rostro de una gran cantidad de jóvenes, mujeres y hombres, su confianza y fe en las instituciones nacionales y en el porvenir, basado en el conocimiento y la ciencia aplicada. Jamás olvidaré los gestos de afecto y estimación que me mostró la juventud juarense.

Aquí se reafirma con mayor fuerza la grandeza de México, sus valores y tradiciones y, sobre todo, el símbolo del Benemérito de las Américas, cuya figura emerge majestuosa en esta ciudad fronteriza en honor al gran patricio. Durante la intervención francesa en México (1862-1867), Paso del Norte (Ciudad Juárez) sirvió como una parada temporal para las fuerzas republicanas de Benito Juárez hace 150 años, de lo cual ya casi nadie se acuerda en el altiplano de nuestro país, porque parece que el legado histórico del Benemérito de las Américas no nos interesa.

En este lugar, nada más y nada menos, se estableció un gobierno republicano por nueve meses, y dejó para la historia símbolos de una epopeya. Aquí subsiste el recuerdo de los actos de gobierno de Benito Juárez, cuando designó, en uso de sus facultades como Presidente de la República, al general Manuel Ojinaga, gobernador y jefe de todas las fuerzas republicanas.

Después de la dolorosa e injusta derrota de la guerra de 1847, Paso del Norte queda como punto fronterizo, iniciándose el intercambio comercial y permanente con Estados Unidos. En este lugar fui testigo del orgullo de enarbolar su gente ideas liberales, y puedo afirmar categóricamente que México se siente salvaguardado con su gente en esta frontera.

Deberíamos recordar por siempre la gesta heroica de Ciudad Juárez, inspirada en sentimientos liberales, que recibió y protegió al gobierno itinerante de la dignidad, que se estableció temporalmente en esa ciudad, cuyos iconos o símbolos permanecen como testigos mudos de su paso por esa región. Las placas de bronce y el monumento erigido en su memoria no han sido tocados y han sido respetados en esta ola de robos, violencia y saqueo, porque consideran los juarenses que sería un insulto robarse una placa conmemorativa.

Desde 1888, Paso del Norte hasta hoy conserva con mucho orgullo esa denominación, esa noble y leal ciudad, símbolo de dignidad nacional en reconocimiento a la gran obra que realizó el autor de la segunda Independencia de nuestra nación.

Después de una larga noche de violencia, terror e inseguridad, en la cual las mujeres pagaron una cuota de sangre muy alta, hoy se puede caminar sin sobresaltos y con tranquilidad gracias a la participación valiente, patriótica e incansable del Ejército mexicano, en coordinación con el gobierno local.

Se puede observar un ambiente de paz y confianza, donde la comunidad estudiantil de este rincón de la patria está confiada en el orden constitucional.

 La próxima visita del papa Francisco es un gran acontecimiento, de suma importancia para todos los habitantes de esa gran ciudad, teniendo el deseo de que traiga un mensaje de aliento para encontrar la concordia y el progreso económico y espiritual.

  En la conferencia antes mencionada, establecí un diálogo franco y abierto con los estudiantes de la Universidad Autónoma de Chihuahua, y les exprese:

“A través de la educación se encontrará el camino del desarrollo y la justicia para lograr superarnos con el apoyo de las nuevas tecnologías avanzadas”.

En este evento, más que conferencia, hice un largo viaje por el tiempo y por el espacio buscando siempre el paradigma y la experiencia de la modernidad, y la angustia del hombre contemporáneo en busca del tiempo perdido y la idea del progreso humano, y su relación con los valores éticos y morales de esta impresionante vorágine que vemos asombrados en todos los campos de la ciencia y de la técnica.

Este tema representa la experiencia que recojo de toda mi vida, desde mis primeras nociones y lecciones de mi escuela y de mi pueblito que me vio nacer, en un grupo de parvulitos, hasta la odisea que, sin saberlo, me llevó por todo el mundo, recogiendo reflexiones con mis inquietudes de ser alguien en la vida con la idea de servir a mi comunidad y a mi país, lo cual me transportaría en ideas supremas para la paz y la seguridad internacional, en organismos de las Naciones Unidas

Por lo cual tenemos que pensar en resolver la ecuación relativa a la competitividad y a la productividad para lograr posicionar a México a la vanguardia, como lo es: un país fuerte y poderoso, cuyo destino sin la menor duda será la modernidad.

Pensar en las realidades para afrontar, una población de más de 120 millones de habitantes en México, con rezagos de pobreza que aún no hemos resuelto, lo cual constituye un enorme desafío para revertir los círculos viciosos del subdesarrollo y convertirlo en un círculo virtuoso.

Seguir el modelo de replantear la educación como un bien común de la humanidad para el siglo XXI y como una palanca para la trasformación social de la educación del futuro como un tesoro de la humanidad, bajo un modelo del conocimiento complejo y transdisciplinario.

Reflexioné el desorden internacional del mundo actual ante sus oportunidades y peligros que representa el uso o el abuso de la ciencia y la técnica aplicada bajo una óptica de economía-mundo, subrayando la evolución del ser humano y la revolución de la ciencia y la tecnología, los medios de comunicación que por tierra, mar y aire se han desarrollado a escala planetaria, modificando las relaciones entre los seres humanos, especialmente en los últimos 20 años.

No fue un relato de inventos e inventores por los distintos rincones del mundo, fue un discurso crítico que nos permitió encontrar las claves entre el desarrollo tecnológico y el desarrollo humano, especialmente el avance de los medios de comunicación, revisando ideas y estrategias que nos permitan valorar y analizar los distintos medios y actividades en beneficio de la humanidad, como es la aparición de la telefonía, la televisión y las redes digitales en esta comunicación-mundo.

Concluí con la siguiente idea: que mi intención no era hacer una simple crónica; pretendo hacer un balance de los claroscuros del siglo XXI ya que estamos en plena etapa de la economía del conocimiento y del capital humano, deseando que esta reflexión pueda ser útil para aprovechar y valorar las experiencias técnicas del pasado para construir un futuro mejor al servicio del ser humano.

Por lo anterior, necesitamos un nuevo pacto para erradicar la pobreza, con creación de la sociedad del aprendizaje, con crecimiento y desarrollo para lograr el progreso social que tanto necesitamos.

Estamos frente al nacimiento de un mundo diferente, cuya comprensión no es fácil, pero será de base tecnológica avanzada, tradicional y tecnología “verde”, en el cual México podrá tener una contribución sustantiva, contando con un nuevo proyecto de nación.

Tenemos que innovar para afrontar los problemas existentes de manera distinta a las formas en que los enfrentamos en el pasado. Miremos hacia el futuro con una nueva ética del sector público y del sector privado y con gran inteligencia.

Para ello el país requiere mucho más de su sistema productivo.

*Director general del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo

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