Los placeres cotidianos

Francia estuvo a punto de caer en las manos de Le Pen, en las garras de la derecha nacionalista.

¡Cuidado con los extremos!

Yo me dedico al marketing, vivo de entender los hábitos de consumo de la gente y me desvelo por identificar qué mueve a un grupo a preferir un producto y a rechazar otro; con mi experiencia de anuncios y propagandas, me quedo alelado ante la magia de la izquierda contra la falta absoluta de empatía de la derecha; en ambos casos, con sus puntuales excepciones. Francia estuvo a punto de caer en las manos de Le Pen, en las garras de la derecha nacionalista, enemiga del islam. Escucho, azorado, a Mbappé, a Tchouaméni y a toda la élite de futbolistas galos multimillonarios que, desde su burbuja de privilegios, apoyan a la extrema izquierda y vitorean su forzada victoria del domingo. Dios nos libre de la extrema derecha, bueno, ¿Dios? Quién sabe qué dios, seguro hablan de Alá. Nunca entenderé por qué la extrema derecha mete más miedo que la extrema izquierda, si son igual de peligrosas. Macron, que es una veleta profesional, un niño millonario hijo de la banca judía, se nos pone ahora antisemita y se lava la cara y la moral prefiriendo apoyarse en la pata zurda. Debería saber que éstos también apoyan a Putin.

A lo largo de la historia, con millones de crímenes en sus costillas, con la pobreza rampante en donde gobierna, sin ningún caso de éxito a lo largo de toda su andadura, con la caída de sus muros a golpe de exigencias de libertad, con sus fugas por hambre en Cuba, en Venezuela, en Bolivia y allá donde mandan. Los millones de soviéticos que se murieron bajo Stalin, el miedo del pueblo chino sometido o el del Manolito de Mafalda versión coreana. Con los de aquí no me meto, porque, de momento, no son tan extremos y están en plena subida.

Convencieron al mundo de que Hitler o Mussolini eran de derechas, le sacan más partido a las barrabasadas del impresentable de Trump y esconden sus tropelías o las disfrazan con justicia social. Que ni puede ser justa y lo social lo será sólo mientras alcance lo que crean otros, porque la izquierda no crea riqueza, la distribuye, para ellos en primera instancia. Vamos, que me ponen nervioso los extremistas de derecha y no los quiero ni en fotos, pero estos izquierdosos no son ni un puntito mejores.

Yo viví mi adolescencia en España y fui parte del todavía clandestino Juventudes Socialistas, parte del PSOE cuando Felipe González era Isidoro y nos arengaba con cartas y con casetes desde su exilio. Había un dejo romántico en aquello, era la gesta de lo prohibido, estar contra Franco era sinónimo de apertura intelectual y hasta de buen gusto. Y la igualdad vendía tanto como vende hoy, por más que haya tenido que manipularse para hacerse medianamente posible. No me salen las cuentas, esa igualdad es una utopía, una más de las que ofrecen en sus excelentes campañas de marketing global. Aspiremos a la igualdad de derechos, ésa es la única que podrá llegar a ser real.

Europa sufre una invasión de inmigración ilegal, y no es de la que llega con hambre y ganas de trabajar, no, ésa se la lleva Estados Unidos, que recibe las corrientes migratorias de hispanoamericanos huyendo de las pinches condiciones de vida en sus países de origen. A Europa están llegando grupos organizados de islamistas que no se adaptan a la cultura europea, sólo en lo de comer tres veces al día y en tener derechos y más derechos; forman guetos peligrosos, racistas y con vocación de conquista. Me llamarán ultra y juro que no lo soy. Cuando mis abuelos llegaron a estas tierras no vinieron a implantar nada, llegaron a trabajar y se adaptaron al país. Los que llegaron a Argentina toman mate, cantan tangos y apoyan a Messi; los que arribaron por Veracruz, comen mole y cantan por Pedro Infante y sus hijos y nietos somos mexicanísimos. Los primeros, aquellos que llegaron con la cruz hace medio milenio, aún hoy, en su propia lengua, son llamados invasores, conquistadores o asesinos. Europa debe protegerse, cuidado con las coincidencias.

Los miércoles se me antoja escaparme. No he visto Intensamente 2, trataré de encontrarla en el cine y ya les contaré. Aborda la ansiedad, me va a gustar. Bonito día.

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