Los placeres cotidianos
Mi mamá me contó que nací a media mañana y, esa costumbre de nacer o renacer antes del medio día me persigue desde entonces.
¡ESPECIALMENTE EN ABRIL!
Juan Manuel Serrat, a quien debería hacérsele justicia con el Nobel de Literatura, es para mí, el poeta vivo más importante en idioma español. Escribió sobre abril un poema maravilloso, les dejaré un fragmentito por aquí. Me complace compartirlo porque estremece su belleza y lo bello suma en las cuentas de la felicidad. Algún día me meteré en el berenjenal de hablar de su Nobel pendiente, igual que defendí entre mis amigos, con poco éxito, el que le dieron a Bob Dylan.
Especialmente en abril/ se echa a la calle la vida/ cicatrizan las heridas y al corazón como al sol se le alegra la mirada/ y se abre paso entre las nubes/ al paisaje se le suben/ los colores a la cara/ y apetece ir donde cubre/ a nadar contra corriente/ en abril especialmente/ en Buenos Aires octubre.
Abril me gusta mucho, empieza el calorcito, revientan las flores con todo su color, me encanta como huele cuando llueve, por cierto, de verdad urge que llueva no sólo por el petricor que provoca, sino además porque este México nuestro se está muriendo de sed. Decía que abril es mágico por muchas razones, la primavera es dulce e invita al amor. Gozo el paseo nocturno sin abrigos, ni bufandas y disfruto muchísimo escuchar cómo cantan los pajaritos en la ventana de la Unagi. Fuera fanatismos, sí es precioso este mes. Quiero creer que hace años, cuando nací allá por la colonia Irrigación, los olores serían más puros y los sonidos de las aves más contundentes. Mi mamá me contó que nací a media mañana, un poquito antes de las 11 y, esa costumbre de nacer o renacer antes del medio día me persigue desde entonces. Yo que soy un bicho nocturno, me pierdo por ello infinidad de amaneceres, no todos, algunos los pesco en directo antes de ir a planear contubernios con Morfeo. Los que se me escapan los compenso con la brillante luz y el ruido vivo de las diez y media de la mañana. Unas veces con la potente inocencia de un expreso bien caliente y otras, más atrabancadas, con su michelada y su consomé de barbacoa.
Mientras Sabina se queja amargamente de que alguien le ha robado el mes de abril y nos llena de nostalgia y melancolía. Simon & Garfunkel recorren el año que crece como lo hizo en su momento un amor de juventud, April come she will. Desde Juan Ramón Jiménez y la ternura de su poema infantil, abril, hasta la amargura de T.S. Eliot en El entierro de los muertos, que inicia con este verso: “Abril es el mes más cruel”.
Estos días de pascua le he dado horas a la lectura, como sostengo que uno debe zamparse un poco de todo, cayó en mis manos un libro de Ken Honda, Dinero feliz, no me encantó, es el típico vendedor de éxitos que habla de las maravillas de hacerse rico gracias a quienes le compramos su ilusión y sus fórmulas. En cambio, Estrella distante, era el único libro de Roberto Bolaño que no había leído y, sin ser su mejor obra, no decepciona, es una crónica sobre la encarnación del mal absoluto en la piel de un personaje más que infame. Apenas ciento sesenta páginas, se lee casi de un tirón. Les había contado que mi amigo Víctor me metió el vicio de los audiolibros y los disfruto mientras paseo con Lulú, mi mimosa lobera, eso me permite sumar tres o cuatro libros más cada mes y estoy escuchando y disfrutando a García Jambrina en una novela original: El primer caso de Unamuno.
Dice la escritora Clara Obligado en su libro Una casa lejos de casa, algo que nunca me había puesto a calcular, miren: si una persona lee un libro por semana desde los ocho hasta los 78 años, habrá leído en su vida más o menos tres mil 500 libros. Haciendo cuentas creo que estoy lejos de ese promedio, ahora con los audiolibros subiré mi cifra. Esto es sólo un dato que nos hace entender que no alcanzarían cien vidas para leer lo que podría disfrutarse ya escrito y, sin considerar que sólo en español se publican casi 30 mil títulos nuevos cada año. Hoy domingo empezaré a escuchar y a leer Los hijos de la fábula, de Fernando Aramburu, promete. Feliz día, disfruten.
