Los placeres cotidianos / 23 de junio de 2024

Escuchar un podcast es una experiencia personal; los oyentes suelen sintonizar mientras realizan tareas cotidianas

¡PODCAST SÓLO DE LIBROS… O, NO! 

A mi socio Jaime Fuster y a mí, los dos de sentaderas inquietas, que estamos casi en la edad de jubilación; nos entran ganas de ponernos retos y complicar el retiro. Entonces, ¡venga!, estamos planeando un podcast y andamos muy calientes con la idea. Aún no está decidido, faltan millones de detalles y quizá no estemos preparados hasta dentro de unos meses, pero ya estamos divirtiéndonos mucho soñando con él. Se nos antoja aventurarnos con un proyecto que busca mezclar literatura, vinos, gastronomía, viajes y temas de actualidad. Queremos crear un espacio divertido y accesible, lejos de los rollos intelectualoides y aburridos, donde podamos charlar mucho de libros y del mundo editorial, pero no sólo sobre eso, sino también disfrutar de conversaciones más relajadas con los escritores, los editores; probar un vino, hablar de viajes, invitar a chefs, a periodistas y otros participantes simpáticos que permitan a nuestros oyentes una experiencia enriquecedora y entretenida, donde la literatura, conviva con la buena comida, el buen vino y las historias fascinantes de nuestros invitados. Queremos que nuestro podcast sea un lugar donde la cultura y el entretenimiento se mezclen de manera natural, creando una comunidad de oyentes que comparta nuestras pasiones. Con otra locura añadida, Jaime y sus invitados lo harán desde Madrid, y yo y los míos en la CDMX.

Los podcasts han transformado el paisaje mediático, ofreciendo una plataforma accesible y diversa que ha capturado la imaginación de millones. Como cualquier medio en evolución, presentan retos y oportunidades, pero su capacidad para conectar de manera profunda y personal con las audiencias es innegable. Estamos emocionados de unirnos a esta revolución con nuestro propio podcast, y esperamos que nuestros oyentes disfruten tanto escuchándolo como nosotros creándolo. Sabemos que en la última década, los podcasts han emergido como una de las formas más populares de consumo de contenido, revolucionando la manera en que accedemos a la información y el entretenimiento. Desde programas de true crime, hasta análisis detallados de la economía global, los podcasts han encontrado un espacio en la vida cotidiana de millones de personas.

Una de las razones principales del éxito de los podcasts es su accesibilidad. Con un micrófono decente y una conexión a internet, cualquier persona puede crear y distribuir su propio programa. Esta democratización del contenido ha permitido que voces antes ignoradas por los medios tradicionales encuentren su audiencia. Desde expertos en temas específicos hasta aficionados con una pasión desbordante, todos tienen un lugar en el mundo del podcasting. Los podcasts ofrecen una conexión más íntima entre los creadores de contenido y su audiencia. Escuchar un podcast es una experiencia personal; los oyentes suelen sintonizar mientras realizan tareas cotidianas, convirtiendo el acto de consumir contenido en algo integrado en su vida diaria. Este formato también permite una profundidad y una honestidad que a menudo no se encuentra en los medios tradicionales, donde el tiempo y el espacio son limitados.

Aquí, sí lo hacemos bien y, esa premisa es fundamental, caben desde entrevistas y paneles de discusión hasta narraciones dramatizadas y análisis críticos; habrá siempre algo para todos. Esta diversidad no sólo atraerá a una amplia gama de oyentes, sino que también nos permitirá a los creadores experimentar y encontrar nuestro propio nicho. No perseguimos monetizarlo, en principio es nada más una manera de hacer divertidas las noches de los jueves, Jaime insiste que, en breve, estaremos ganando dinero. Yo no estoy tan seguro, pero al final, si viene, bienvenido.

Es domingo, para no huir de mi afición por los libros, quiero recomendar una chulada, París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas. Lo leí hace muchos años y el jueves, se me atravesó porque lo salvé de las fauces de Lulú y lo releí en diagonal y por encimita. Es una belleza. Disfrutemos un poquito de la Eurocopa, otro chirrín de la Copa América y abracemos a los que queremos. Bonito día.

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