Los placeres cotidianos / 1 de enero de 2025
Hoy empieza 2025 y espero de él grandísimas cosas. Voy a poner de mi parte para poder exigirlas
¡Feliz 2025, todo por delante!
Al abrir un regalo, destapar una buena botella o conocer a alguien que nos parecía interesante; al entrar al estadio para ver una final, al cerrar los ojos para soñar bonito o al despertar cada mañana, siempre estamos rebosantes de expectativas. En ellas reflejamos nuestros deseos o, como dirían en el mundo zen y en los ambientes tántricos, ponemos a prueba nuestra capacidad de “decretar”.
Hoy empieza 2025 y espero de él grandísimas cosas. Voy a poner mucho de mi parte para poder exigirlas. Casi todo a lo que aspiro podría volverse genérico, y no les vendrá mal a los pocos y dulces lectores que siguen leyéndome los miércoles y los domingos, podrán adoptar lo que les guste, cambiar lo que les parezca extraño o innecesario y hacer cuanto remiendo precisen para que los propósitos y deseos del año nuevo les queden a su medida, vamos, a pedir de boca. Pretender es gratis, así que no escatimemos.
Salud. Empecemos por lo esencial: la salud. Para mí y para los míos, porque cuando alguien que amo se pone malito, me duele, y cuando me pasa a mí, soy lloricas y flojo de aguante. Quiero salud para disfrutar la vida, caminar, levantarme cada día, cumplir mis nuevos propósitos, ser feliz y ayudar a los demás. México también necesita salud. Con el sistema tan poco danés que tenemos, más vale mantenerse lejos de los médicos. Deseo salud para mis lectores, mis amigos y conocidos, especialmente para quienes atraviesan enfermedades y necesitan recuperarse.
Amor. ¿Y qué sería de la vida sin amor? Del amor que inspira poesía, llena novelas cursis, endulza los andares y llena de miel los labios. Quiero ese amor que despierta vibraciones, susurra palabras tiernas y bendice las miradas. También deseo el amor de los míos, el que conforta, alienta y hace que todo valga la pena. Quiero amor para mi tierra: que se calme este desmadre, que las fieras se apacigüen, que podamos pasear de noche y hablar sin miedo. Amor que traiga paz a nuestras casas, a mi país y al mundo, para que podamos dormir con las ventanas abiertas.
Dinero. También quiero prosperidad. Dinero suficiente para no privarme de pequeños vicios, caprichitos y sueños; para viajar a la playa, descubrir nuevas selvas y recorrer montañas lejanas.
Deseo que todos tengan oportunidades, que el esfuerzo sea recompensado, que florezcan los campos de los que laboran y que la vida en mi casa, y en la de ustedes, sea mejor. Quiero trabajar con fortuna, hacer crecer mi agencia, premiar a mis clientes con éxito y mantenerme creativo e inspirado. Que no me falte el talento ni las ganas de escribir ni el éxito para mi nueva novela ni el impulso para continuar con la siguiente. Quiero leer más y mejores libros, llenarme de historias y de versos y, con los años, ser menos burdo, menos necio, más entendido y mucho más tolerante.
Tiempo y pequeños placeres… Deseo tiempo para dormir, para descansar, mirar las olas y pasear relajado con mis perros. Ya me enamoré de un nuevo cachorro, uno blanco con manchas grises, ya estamos pensando el nombre. Quiero probar nuevos vinos, encontrar joyas entre los Godellos orensanos, regalarme maravillosos Riberas del Duero, redescubrir algunos riojas que, por error, los descuidé mucho tiempo, y brindar con mis amigos con tintos de Chihuahua, de San Miguel de Allende y de Valle de Guadalupe. Quiero momentos muy míos, ratitos cursis y de caramelo, abrazar a la Unagi, mantener con ella tardes enteras de sofá y película, de libros y de conversación, que esté siempre feliz y absolutamente segura y convencida de que acertó al tenerme.
Para todos. Por si no quedó claro, quiero ser feliz, muy feliz, y siempre. Quiero vivir rodeado de alegría, con ilusiones y sueños, con emociones vibrantes. Y deseo lo mismo para ustedes. Que nuestros anhelos encuentren eco en 2025. Les predigo un año pleno, saludable y feliz, lleno de amor y, de cuando en cuando, también de travesuras y emociones que lo hagan distinto, original, divertido, que valga la pena vivirlo y gozarlo.
Dichoso 2025.
