Como la vida misma/ 23 de julio de 2023

ORGULLOSAMENTE ANALFABETOS… A mi admirado Jesús Quintero, ya fallecido, le escuché un monólogo de cierre que reproduzco más abajo. Este genial entrevistador, lúcido y polémico, dueño de un humor negro único, cansado de lo vacío de los espacios televisivos se la ...

ORGULLOSAMENTE ANALFABETOS…

A mi admirado Jesús Quintero, ya fallecido, le escuché un monólogo de cierre que reproduzco más abajo. Este genial entrevistador, lúcido y polémico, dueño de un humor negro único, cansado de lo vacío de los espacios televisivos se la jugó con programas muy originales de corte cultural que, sorpresivamente, fueron siempre grandes éxitos, tal es el caso de las 13 entrevistas que grabó con Antonio Gala que no tienen desperdicio. Jesús, conocido como El loco de la colina, nos regaló momentos mágicos en pantalla. Recomendable buscarlo en internet. Q.E.P.D.

“Siempre ha habido analfabetos, pero la cultura y la ignorancia, siempre se habían vivido como una vergüenza, nunca como ahora la gente había presumido de no haberse leído un puto libro en su jodida vida. De no importarle nada que pueda olerle levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate. Los analfabetos de hoy son los peores, porque, en la mayoría de los casos, han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuida más y piensa más en ellos, y la televisión cada vez se hace más a su medida. Las parrillas de los distintos canales compiten en ofrecer programas pensados para gente: que no lee, que no entiende, que pasa de la cultura, que quiere que la diviertan o la distraigan, aunque sea con los crímenes más brutales, o con los más sucios trapos de portera. El mundo entero se está creando a la medida de esta mueva mayoría, amigos. Todo es superficial, frívolo, elemental, primario, para que ellos puedan entenderlo y digerirlo. Ésos son socialmente la nueva clase dominante, aunque siempre será la clase dominada, precisamente por su analfabetismo y su incultura, la que impone su falta de gusto y sus morbosas reglas. Y así nos va. A los que no nos conformamos con tan poco, a los que aspiramos a un poco más de profundidad, un poquito más hombre. Un poquito más…”.

Por otra parte, es cierto que la televisión tiene el cometido de entretener y divertir, pero no puede dejar de lado ese deber social y moral, de aprovechar su influencia para repartir cultura, para educar, enseñar e inculcar valores en la gente. Cuanto más preparado y leído es un pueblo, es menos manipulable, más exigente y, generalmente, más próspero. La democracia es el menos malo de los sistemas políticos, pero no es perfecto, y funciona mejor en los países con mayor nivel cultural, esto se explica solo. Si todos los votos valen lo mismo, el de un sabio o el de un analfabeto, a más gente preparada, mejores decisiones se tomarán, por eso mi rechazo frontal a la demagógica política de las encuestas de López Obrador. ¿Qué puede opinar el pueblo sobre la viabilidad de un aeropuerto? ¿Qué puedo saber yo de la conveniencia de abrir una cervecería en cierta zona? Para cada tema hay expertos y ésos deben ser los que tomen las decisiones. Cuando ejercemos el derecho al voto y vamos a las urnas, la decisión de quién nos gobernará estará mejor tomada cuánto menos ignorantes sean los votantes. Después de este comentario seré linchado por los populistas, que viven exactamente de lo contrario, por eso su negocio es mantenernos pobres y analfabetos.

  • Aquí se leen menos de tres libros al año por persona, estamos en el 107 de 108 en lectura, según la Unesco, somos el 8° en lectura en idioma español, superados por España, Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, EU y Costa Rica. Donde en la presidencial mañanera se aplaude la mediocridad y el conformismo, se hace burla de la superación y se exhorta a retomar el machete y el azadón en vez de los tractores y la tecnología. Pues la verdad, sí estamos jodidos, aquí hacemos del analfabetismo un orgullo, un síntoma de pertenencia a la verdadera clase dominante. Vamos por un libro, subamos el promedio. Temporada de huracanes de Fernanda Melchor está buenísimo. Feliz domingo.

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