Dónde está García Harfuch

La trinchera del Presidente fue convertida por mujeres, la tarde del lunes, en un auténtico muro de lamentaciones. Después de una escalada de pronunciamientos desde la mañanera, que sólo exacerbó el ánimo de mujeres que participarían en la 8M, la respuesta de ...

La trinchera del Presidente fue convertida por mujeres, la tarde del lunes, en un auténtico muro de lamentaciones. Después de una escalada de pronunciamientos desde la mañanera, que sólo exacerbó el ánimo de mujeres que participarían en la 8M, la respuesta de Presidencia fue levantar un muro metálico alrededor del Palacio Nacional como mensaje contundente: ni las oigo ni las veo, como contundente el mensaje de ellas que, indignadas por la peor estrategia de conciliación de ambos gobiernos, plagaron el muro de flores, nombres y fotografías de muertas y desaparecidas; un impresionante monumento financiado por el gobierno e ideado por el joven secretario Harfuch.

Mujeres proyectaron en la fachada de Palacio frases como “México feminicida” o “Un violador no será gobernador”. Lamentable estrategia de contención y no de reprensión, como según la jefa de Gobierno informó que se daría, total fracaso de quien la haya planeado o dirigido. Mandos policiacos vestidos de civil, encapuchados con radios y pistolas dando órdenes, incluso incitando a las Ateneas con palabras altisonantes para agredir a las manifestantes.

Gases lacrimógenos y francotiradores en los techos de Palacio en un operativo persuasivo que alarmó a manifestantes y a la prensa propia y extranjera, quienes recordaron los hechos del 68. Un operativo caótico, mal planeado, que dejó, además de heridos, de los que en número fueron más del lado de las estoicas Ateneas, preguntas que aún no han sido respondidas. Categórica la respuesta de Claudia Sheinbaum, que a la vista de todos fue engañada y mal informada por su secretario de Seguridad, quien negó se hubieran usado gases lacrimógenos cuando Marcela Figueroa, en donde además cabe destacar, que fue ella y no el secretario García Harfuch, quien dio parte sobre el desempeño del contingente policiaco en el operativo del 8M, y que, entre informes confusos y contradictorios, aceptó la presencia de este gas, así como la de los mandos masculinos vestidos de civil detrás de las vallas y de las valientes Ateneas, a quienes la admiración, el respeto y la solidaridad de todos es definitiva.

Sin embargo, la determinación con lo que insisten en la SSC, al mando de Harfuch, en seguir negando que este artefacto disuasivo haya sido empleado por su policía, nos hace pensar que haya habido una orden de participación más además de la suya y a quien también se les podría señalar como los autores del gas y los “tiradrones de Palacio”, una temeraria acción al apuntar directamente hacia el contingente y no al cielo. Pésima e incomprensible estrategia de contención planeada o dirigida quién sabe por quién.

¿Fue la SSC de la CDMX la que estuvo al frente de este caótico operativo? Al parecer sí, pues la ausencia de García Harfuch para afrontar personalmente con responsabilidad, pero, sobre todo, declarar con verdad lo sucedido, lo pone en el ojo del huracán, pues no se explica por qué mandar a una mujer, extraña en estos menesteres, a dar la cara de lo que como titular de la SSC es el responsable. En la investigación que prometen de estos hechos son jueces y parte, complicando aún más la credibilidad en un momento de mucha tensión, por tratarse de uno de los temas más sensibles de nuestra sociedad.

Muchas veces, Claudia Sheinbaum se ha quedado en la línea del no saber qué acciones tomar a pesar de sus aciertos y valiente determinación al frente de una complicada capital, condescender al gobierno federal o tratar de ser empática con sus gobernados. Lo cierto es que García Harfuch tiene una enorme responsabilidad frente a estos hechos al ser titular de esta secretaría.

 DE IMAGINARIA

Personajes como Gatell y Salgado Macedonio seguirán mal representando a la 4T mientras el Presidente no cambie el rumbo de su mano dura de los conservadores a sus consentidos, pues dando positivo a covid el responsable de la pandemia se pasea en la calle sin cubrebocas y sin sana distancia, amén de que, por otro lado, se complace ante el triunfo de un violador como candidato de su partido.

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