El pasado fin de semana fueron ejecutadas diez personas en Zacatecas, la mayoría empresarios de Sombrerete y Fresnillo, además del director de la Policía de Durango. Junto a ellos se halló una narcomanta y un día después circuló un video presuntamente del Cártel de Sinaloa.
Los mensajes fueron firmados por la facción de Ismael Zambada Sicairos, El Mayito Flaco, que no sólo se adjudicó la masacre, sino que lanzó un abierto desafío al Estado mexicano: “No le tenemos miedo”.
El grupo criminal se dirigió principalmente al “señor de la noche”, que no es otro que el secretario de SPC, Omar García Harfuch, y al “hombre de la Federación”, el secretario de la Defensa, general Ricardo Trevilla Trejo. A ambos les reconoció públicamente su trabajo, pero les exigió revisar la actuación de mandos locales, porque la información que reciben les llega “como teléfono descompuesto”, asegurando que esta organización no roba ni extorsiona.
También pidió al gobierno federal mantenerse al margen de Zacatecas y Durango, porque el control de esa región les pertenece y la ejecución de las diez personas fue “un pequeño golpe de autoridad”.
Lo más grave de los mensajes fue el supuesto rompimiento de acuerdos con el gobernador David Monreal y la amenaza directa a éste: “Nosotros ya cumplimos con lo que nos encargó. Y si nos traiciona, vamos por usted y por toda su descendencia. Van a acabar igual o peor”.
Inmediatamente, la Secretaría de Gobierno, la Fiscalía del estado y la SSP salieron a deslindar la posible colusión del mandatario, señalando que tanto el video como la manta eran un montaje, pero ¿qué tanto?
Lo que siguió a continuación fue una declaración del general Arturo Medina Mayoral, secretario de Seguridad Pública, de forma desmesurada. “Soy un general del Ejército y jamás voy a dar un paso atrás, sea contra quien sea. Para muchos serán palabras, pero vamos a encontrar a estos dementes, cobardes y drogadictos. Que se oiga. Nosotros no somos cobardes”.
Pocas veces se escucha a un general del Ejército hacer este tipo de declaraciones, sobre todo en su función de secretario de Seguridad Pública, lo que no cayó muy bien al alto mando. Medina Mayoral aseguró que no habrá impunidad y que ya fue desplegado un operativo de 480 elementos y que están en camino otros 100 murciélagos, pertenecientes a las fuerzas especiales del Ejército, más allá de eso, el gobernador debe explicar si la amenaza es real o en su caso, exigir una investigación para deslindar responsabilidades.
* Claudia Sheinbaum se trasladó a Nueva York, al partido de clausura del mundial de futbol, en un avión de la Fuerza Aérea. El general Ricardo Trevilla ya lo tenía organizado desde el momento en que fue invitada por Donald Trump. La había tratado de convencer de que era inconveniente hacerlo en vuelo comercial, no sólo por su seguridad, sino porque así correspondía a una jefa de Estado. A su llegada fue recibida por el Servicio Secreto de EU. Le incomodó la vigilancia, pero así es el protocolo en ese país. Hasta su desaparición, el EMP también era el responsable de esa tarea en México.
* Ismael El Mayo Zambada fue condenado a cadena perpetua como parte del acuerdo que alcanzó con las autoridades estadunidenses a cambio de información. También se comprometió a pagar 15 mil mdd. El gobierno mexicano igualmente alzó la mano. Veremos si ahora le toca algo de lo que durante años no se atrevió a hacer.
* Tras la sentencia contra Zambada, el director de la DEA, Terrance Cole, lanzó un mensaje contundente: “Esto apenas comienza y vamos por los funcionarios corruptos que protegen a los cárteles, sin importar su nivel de poder”. ¿Qué tan en serio debe tomarlo la 4T? Hay varios políticos y gobernadores de Morena que están en la mira. Por lo pronto, el Departamento del Tesoro intervino las cuentas bancarias de 50 personas y empresas vinculadas al CJNG.
DE IMAGINARIA
Tabasco dejó hace tiempo de ser un “edén”. Ahora es un territorio en disputa entre el CJNG y La Barredora, organizaciones cuya presencia creció cuando Adán Augusto López era gobernador. Lejos de reconocer la gravedad del problema, José Ramiro Pepín López Obrador, secretario de Gobierno, afirmó que los sicarios muertos no cuentan y que la inseguridad está sobredimensionada por los medios de comunicación.
