La paz sostenible: un cambio de paradigma en la ONU

Por Miguel Ruiz Cabañas Izquierdo* Después de más de siete décadas, en la Organización de las Naciones Unidas permea una realidad, quizás evidente, pero que hasta hace poco no había estado en el centro de las políticas: es mejor prevenir que lamentar. Este hecho ...

Por Miguel Ruiz Cabañas Izquierdo*

Después de más de siete décadas, en la Organización de las Naciones Unidas permea una realidad, quizás evidente, pero que hasta hace poco no había estado en el centro de las políticas: es mejor prevenir que lamentar. Este hecho se ha visibilizado con un cambio de paradigma fundamental, que tiene en el centro el concepto de “paz sostenible”.

La próxima semana, la ONU celebrará su 71 aniversario. A lo largo de estas décadas, ha sabido adaptarse a las condiciones y realidades cambiantes, lo que le ha permitido mantenerse como la organización multilateral más importante. Los fundadores de la Organización de las Naciones Unidas fueron grandes visionarios. Al redactar la Carta, destacaron la relación intrínseca entre tres pilares: paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos. En el preámbulo escribieron: “Nosotros, los pueblos de las naciones unidas, nos comprometemos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional; a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”. Hoy, esa relación sigue siendo el motor del actuar de la organización.

Uno de los instrumentos más importantes a disposición de la ONU para la solución pacífica de las controversias son las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP). Éstas surgieron como respuesta a la necesidad de hacer frente a la naturaleza cambiante de los conflictos internacionales que, a diferencia de las dos guerras mundiales caracterizadas por enfrentamientos bélicos entre bloques de países, por lo general se produjeron al interior de los Estados.

En un inicio, las OMP buscaron ayudar a alcanzar la paz a los países en conflicto. Después, fueron evolucionando y se transformaron en operaciones multidimensionales; sus tareas abarcaron desde la supervisión del cese al fuego hasta la construcción de instituciones nacionales. En 2005 se construyó la llamada “arquitectura de la paz” (peacebuilding architecture). El resultado fue el entendimiento de que la paz no es sólo poner fin al conflicto, sino reconstruir a las sociedades una vez que salen de esta situación mediante la promoción del Estado de derecho, la creación de instituciones, entre otras acciones. Éste fue un paso decisivo en Naciones Unidas. Sin embargo, una década después, situaciones como la de Siria nos recuerdan que aún queda mucho por hacer.

Por ello, se decidió hacer una revisión a esta arquitectura. La conclusión final fue simple: la prevención debe estar en el corazón de todos los esfuerzos encaminados a alcanzar la paz y la seguridad internacionales. La ONU y sus Estados Miembros no deben hacerse presentes una vez que el conflicto estalla. Por el contrario, deben buscar la forma de evitar que éstos ocurran desde el principio. Es indispensable analizar los factores que crean inestabilidad y pueden conducir a un conflicto, y atacarlos de raíz.

Para México, el desarrollo sostenible se ha convertido en el motor que ejerce la tracción sobre todo el sistema. Vemos en éste la punta de lanza que puede ayudarnos a prevenir o evitar crisis sociales y políticas, así como encontrar soluciones a problemas urgentes en materia de seguridad o en la erradicación de las causas últimas del conflicto y la violencia. La paz sostenible es un cambio de paradigma, el cual se basa en la premisa de que la paz no puede alcanzarse y mantenerse si las personas no gozan de los beneficios del desarrollo.

Para que la paz sostenible tenga un impacto real y pueda ser operacionalizada es necesario: 1) tener información de primera mano que permita detectar posibles amenazas a la paz; 2) contar con sistemas efectivos de alerta temprana; 3) diseñar programas de desarrollo multisectoriales, que se adapten a las necesidades de cada situación; 4) desarrollar instituciones nacionales fuertes; 5) obtener financiamiento y ahorrar recursos; 6) promover la coordinación dentro del sistema de Naciones Unidas. Aunque todos son importantes, considero que el último es indispensable para alcanzar el resto. Todos los actores involucrados debemos trabajar de manera horizontal, no vertical, para cumplir con esta agenda tan ambiciosa.

Sin duda, el concepto de paz sostenible no sustituye de ninguna manera a las OMP, las cuales son una de las muestras más grandes de la responsabilidad global de los países. Por el contrario, fortalece la arquitectura de mantenimiento de la paz de la ONU y brinda una herramienta más para alcanzar los objetivos que nos propusimos desde hace más de siete décadas. Nos permite pasar de un enfoque reactivo a uno preventivo, el cual disminuye costos humanos y económicos.

El concepto de paz sostenible está tomando fuerza dentro de las Naciones Unidas. Es necesario que permee todas las esferas de la organización y se fortalezca. Para ello, seguiremos promoviendo, mediante el Grupo de Amigos que creamos hace unos meses y que ya cuenta con más de 30 países, sus beneficios e importancia. La paz sostenible va a transformar a la organización en los siguientes años. Y México estará a la cabeza de estos esfuerzos.

*Subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos

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