UNAM: ¿por una tercera vía?
La Rectoría de la UNAM siempre será una tentación para los gobiernos en turno
Bifurcado en el camino para elegir rector o rectora en la UNAM —similares las posibilidades entre Sergio Alcocer y Rosaura Ruiz—, desde ahora surge un mecanismo para destrabar el proceso: una tercera vía que unifique y que no deje divisiones o heridas en la piel universitaria.
Sí: lo cerrado en la competencia entre Alcocer y Ruiz podría dar paso a una opción más neutral, menos identificada con grupos políticos, y que sea bien recibida por la comunidad universitaria tras ser aprobada por los “iluminati” de la Junta de Gobierno. Se abriría la baraja, pues.
¿Lograría, entonces, su sueño el eterno aspirante a la Rectoría de la UNAM, Bolívar Zapata?
¿Habría un “caballo negro” en la persona del director de la Facultad de Medicina, Enrique Graue?
¿Sorprendería a todos la exdirectora de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán y su propuesta novedosa y refrescante, Suemi Rodríguez?
¿Habría rector emergido de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, con Fernando Castañeda?
Lo dicho: serán los 15 “iluminati” de la Junta de Gobierno quienes decidan quién será el nuevo rector. O rectora.
Por mi raza hablará un grupúsculo. Cabildeando con universitarios bien enterados de lo que sucede dentro de la UNAM, si hoy fuera la elección, habría un ganador por ligera ventaja. Sus iniciales: Sergio Alcocer.
La segunda opción recaería en la combativa Rosaura Ruiz, directora de la Facultad de Ciencias y exsecretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM. Forjada en el campus universitario, parecería ser la opción no sólo más viable y lógica, sino también justa, si es que la justicia existe en alguna elección.
A Rosaura la ligan con Andrés Manuel López Obrador. Ella lo ha negado. Sin embargo, ¿quién de los aspirantes a Rectoría podría aceptar y decir públicamente que sí está vinculado a un político o a determinado grupo? Nadie lo haría.
Y hasta en eso están empatados Rosaura y Alcocer.
A Alcocer lo identifican con el gobierno peñista, ya que renunció a la subsecretaría de Relaciones Exteriores para, desde esa plataforma, buscar la Rectoría de la UNAM. Sus defensores argumentan que, si bien operó para el actual régimen, también fue subsecretario de Energía con el panista Felipe Calderón. Cuestión de enfoques.
Lo cierto es que, hoy por hoy, Alcocer lleva ligera ventaja sobre Rosaura Ruiz. “No la van a dejar llegar”, dicen algunos enterados dentro de la UNAM. Sería una contradicción porque, valga la expresión, Rosaura es “hija natural” de la UNAM.
Aún más: Rosaura Ruiz es una mujer de izquierda legítima, heredera del movimiento estudiantil de 1968, y que está identificada plenamente con la comunidad universitaria.
“En la Rectoría de la UNAM ha habido rectores sin partido, y un buen número de rectores del PRI, como Gustavo Baz, Guillermo Soberón y Narro. No lo ocultan”, afirma Imanol Ordorika, quien conoce bien las entrañas de la UNAM y actualmente es integrante del Seminario de Especialistas en Educación Superior de la UNAM.
Cierto: la Rectoría de la UNAM siempre será una tentación para los gobiernos en turno, principalmente para los priistas por su formación autoritaria y de control político. Esa es una realidad.
Los “iluminati” de la Junta de Gobierno de la UNAM tienen hasta la medianoche del 16 de noviembre para lanzar el “humo blanco” y revelar el nombre del sucesor de Narro.
Alcocer es el más fuerte.
Rosaura es la más querida.
¿Tercera vía para evitar fracturas en la UNAM?
Ya lo sabremos.
