La renovada campaña negra vs. AMLO
En los Archivos del Poder del pasado 21 de abril, bajo el título El miedo a AMLO, advertimos: “Más allá de odios y rencores de políticos, plumas y voces obsesionados con López Obrador y que han convertido los ataques al tabasqueño en un ejercicio tan sistemático ...
En los Archivos del Poder del pasado 21 de abril, bajo el título El miedo a AMLO, advertimos: “Más allá de odios y rencores de políticos, plumas y voces obsesionados con López Obrador y que han convertido los ataques al tabasqueño en un ejercicio tan sistemático como esquizofrénico, los números —fríos y sin sentimientos—, han encendido las luces de alerta no sólo en el PRD, sino también en el GDF sobre las posibilidades políticas de Morena en la Ciudad de México”.
Y no nos equivocamos: el 7 de junio, Morena y AMLO fueron los grandes triunfadores en la capital del país.
Hoy, ese miedo a AMLO —que ya raya en pánico—, se reedita ante las posibilidades, reales y duras, de Andrés Manuel para convertirse, en 2018, en Presidente de México. Allí están encuestas recientes en Reforma (42% de intención del voto) y El Universal, que ubican al tabasqueño como puntero indiscutible para la próxima presidencial.
Por eso, desde ahora, se recargan baterías y se apuntan los cañones hacia la figura de López Obrador.
Hoy por hoy ha reiniciado la “campaña negra” en contra de AMLO, más con base en rencores e intereses que con pruebas sólidas y evidentes.
Del “peligro para México”, hoy pasamos al “riesgo del populismo” con el que pretenden crucificar a López Obrador, bajo la consigna de la sinrazón, esa divisa que los malquerientes de AMLO utilizan para, desde ya, descargar sus baterías contra él y todo lo que huela a Morena.
Lo cierto es que, rumbo al 2018, a muchos preocupa, aturde y hasta angustia que AMLO sea electo presidente de México.
¿A quiénes obsesiona que AMLO gane la Presidencia?
A personajes como Carlos Salinas de Gortari, el ejemplo más ilustrativo. Y a la clase política priista, apuntalando al autollamado “villano favorito”.
O a Diego Fernández de Cevallos. Y a una parte de esa clase político-empresarial que por años se ha beneficiado —como el jefe Diego en sus días de luces en el Poder Legislativo—, con esa vergonzante dualidad del poder: legislar para beneficiarse de manera personal.
¿O acaso debemos de creer que las recientes reuniones entre políticos, intelectuales y empresarios, en casa de Fernández de Cevallos, para erigir a un “candidato independiente” para 2018, no tienen la abierta y clara intención de contrarrestar las altas posibilidades de AMLO para la próxima presidencial? Por supuesto que sí.
¿O acaso aquellos políticos que lanzan “advertencias” sobre el populismo de AMLO, tan preocupados y patriotas ellos, no son reflejo fiel del temor que se tiene en las altas esferas del poder político por la posible llegada del tabasqueño a Los Pinos? Claro que sí.
¿O acaso tenemos alguna duda de que las plumas y las voces —en un carnaval patético y digno de siquiatra—, que ya comenzaron a bombardear la figura de AMLO, forman parte de esa nueva “campaña negra” que, bajo la amenaza del populismo, se ha emprendido ya en contra de Andrés Manuel? Obvio no.
Políticos, intelectuales, empresarios y algunos periodistas, desgarrándose las vestiduras por el “populismo” de AMLO mientras, a su alrededor, el país se despedaza entre violencia, corrupción, simulación, división, desgobierno, anarquía y odios. Bonita y congruente estampa.
Sólo esperamos que Juan Ramón de la Fuente —un personaje de prestigio y de respeto— no se contamine al involucrarse con grupos del sello salinista. De hecho, no necesita aliarse al salinismo para buscar ser candidato independiente, con posibilidades reales, en 2018. Hoy vemos cómo quieren crucificar nuevamente a López Obrador, bajo el INRI del populismo. Sin embargo, ¿realmente hay que temerle a López Obrador y creer todo lo que nos dicen sus enemigos?
Ése será tema de una columna próxima.
TW @_martinmoreno
FB Martin Moreno
