Ayotzinapa: un año de ira
¿Qué pasó realmente con los estudiantes, por qué fueron masacrados de esa manera sádica?
Un país bajo encono.
43 estudiantes desaparecidos.
Protestas semana a semana.
Furia de padres de normalistas.
Un gobierno vulnerado.
Una “verdad histórica” cuestionada.
Un historia que no puede cerrarse.
Ayotzinapa, entre la suspicacia mundial.
Y preguntas inevitables: ¿qué pasó realmente con los estudiantes de la escuela Raúl Isidro Burgos, por qué fueron masacrados y, sobre todo, de esa manera sádica, bestial?
Hasta hoy, no hay respuestas convincentes.
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Se cumple un año de que 43 normalistas de Ayotzinapa fueron detenidos por policías de Iguala, entregados a sicarios de Guerreros Unidos (GU), golpeados, desollado uno, ejecutados, quemados, enterrados. Ése es el núcleo de la historia negra y triste que México ha vivido en los últimos 365 días. Ésa es la herida que hoy sigue supurando y se niega a cerrar.
Más allá de la reunión entre Peña Nieto y los padres de los estudiantes desaparecidos, es más que pertinente hacer un retrato de lo que sí se ha podido comprobar. De lo que sí está declarado. No con fanatismos. No con odios. No con hipótesis agraviantes.
Revisemos:
1) Algunos estudiantes fueron ejecutados y quemados afuera de Iguala y sus cuerpos enterrados en lugares diversos: “Yo participé matando a dos de los ayotzinapos, dándoles un balazo en la cabeza, y no son de los que quemamos, están enteritos... les disparamos por un lado de la cabeza... El Choky dio la instrucción de que les diéramos piso... a algunos los mataron con el tiro de gracia y a otros a golpes, ya que se pusieron muy violentos; creo que utilizaron la excavadora para enterrarlos en el mismo rancho que tenemos, a siete de esos muchachos los quemamos por instrucción del Choky”. (Declaración ministerial de Martín Alejandro Macedo Barrera, sicario de GU).
2) Varios ayotzinapos fueron llevados al cerro y allí ejecutados: “Choky dijo que se iban a jalar para el cerro... como a los 20 minutos regresó con ellos al cerro, arriba de la colonia Pueblo Viejo para dejarles el diesel; El Gaby, junto con El Choky, ya habían matado a los tres ayotzinapos, les pegaron un tiro en la cabeza a cada uno”. (Declaración ministerial de Marco Antonio Ríos Berber, sicario de GU”.
3) Policías municipales de Iguala dispararon y sí mataron a dos normalistas: “En la calle Juan N. Álvarez son interceptados (los estudiantes a bordo de camiones) por patrullas de la Policía Municipal de Iguala, entre ellas la 02, que les impide el paso... los elementos de la Policía Municipal de Iguala Raúl Cisneros García y Nicolás Delgado Arellano señalan que son agredidos por los estudiantes y realizan disparos con armas de fuego... siendo impactados de bala Aldo Gutiérrez Solano, quien es trasladado en ambulancia al hospital, falleciendo dos estudiantes: Julio César Ramírez Nava y Daniel Solís Gallardo, de los cuales la Fiscalía de Guerrero realizó los levantamientos...”. (Extractos de declaraciones ministeriales incluidas en el Pliego de Consignaciones PGR/SEIDO/UEIDMS/1017/20141, dentro de la Causa Penal 01/2015-2).
4) La “verdad histórica” naufraga. La historia ofrecida en noviembre de 2014 por el entonces procurador Murillo Karam —“los estudiantes fueron quemados en Cocula, en una pira humana (sic)”— es altamente cuestionable por dos razones irrebatibles: porque las declaraciones iniciales de los sicarios (con mayor peso jurídico) apuntan a que los normalistas jamás estuvieron juntos, todos, durante la fuga de Iguala y que, dispersos, fueron atrapados en diversos grupos, asesinados y enterrados en diferentes lugares. Haber desechado esas líneas de investigación fue un error mayúsculo del gobierno y que hoy está pagando.
A un año de distancia, la herida de Ayotzinapa sigue abierta. Dolorosa. Y sin verdades.
TW: @_martinmoreno
FB / Martin Moreno
