Basave, al rescate del PRD
Llega para definir la candidatura presidencial que la izquierda presentará en 2018.
Quién lo diría: un colosista intentará salvar al PRD.
Todo apunta a que Agustín Basave —¿y quién es ese?, se preguntan no pocos cuadros perredistas—, académico, expriista (para no variar) y analista político, sería el próximo presidente del PRD.
¿Por qué? Resulta que llega apoyado por Nueva Izquierda (NI) de Los Chuchos y Alternativa Democrática Nacional (ADN), encabezada por el cada vez más influyente Héctor Bautista. Entre ambas corrientes suman casi 60% de los votos al interior del Consejo Nacional. Con eso le alcanza a Basave.
Basave, actual diputado federal perredista, surgió como tercera vía, dentro del PRD, por tres razones fundamentales.
Primero, porque se avecinaba una pugna interna a muerte —sí, otra más— entre Armando Ríos Piter, a quien muchos ubican como el candidato oficial del GDF, y Beatriz Mojica, de la corriente de Ortega y Zambrano, y ese enfrentamiento acabaría por destruir al disminuido PRD. Fernando Belaunzarán no unificaba.
Segundo, porque Ríos Piter quedó en el papel como un político comodino y hasta medroso: cuando se le ofreció ser candidato perredista a la gubernatura de Guerrero —un estado bronco y violento—, pretextó que se le estaba imponiendo negociar con Ángel Aguirre y que por eso no le entraba al toro. Mentira. Ríos Piter quería un estado “a modo” y, como estaba, lo asustaba. Tuvo miedo de enfrentar el clima de encono en la entidad y le dio la vuelta para mejor ocasión. No mostró tamaños.
Tercero, porque Mojica es una candidata perdedora, precisamente, en el puesto que Ríos Piter escurrió: Guerrero, donde fue derrotada por el PRI. Mojica, de paso, tenía el sello de Los Chuchos, quienes cada día están más cuestionados y disminuidos al interior del PRD, con evidentes fracturas dentro de su grupo.
Con la llegada de Basave a la presidencia del PRD, ¿ganan Los Chuchos? Sí y no.
Sí, debido a que evitan que llegue Ríos Piter (a quien tildan de traidor) y, de paso, acotan a la minúscula Vanguardia Progresista, corriente mancerista, para que comenzara a ganar espacios desplazando, principalmente, a los que todavía controlan Ortega y Zambrano.
No, ya que el verdadero ganador dentro de la contienda del PRD se llama Héctor y se apellida Bautista, líder de la cada vez más fuerte ADN. Y gana porque esa tribu siempre pugnó por un candidato externo, con perfil académico, para sustituir a Carlos Navarrete. Sondeó nombres como José Woldenberg y Juan Ramón de la Fuente, y a ninguno le interesó. Abierta la posibilidad de Ríos Piter, Los Chuchos tuvieron que negociar con Bautista y apoyar su propuesta de un externo académico, y si bien Basave ya es diputado federal del PRD, tampoco era considerado afín a ninguna corriente. El perfil dibujado por Bautista y ADN se impuso.
ADN tiene, bajo su control, a 16 diputados perredistas en San Lázaro, con 22 legisladores proclives —todavía— a Los Chuchos. Después sigue la chiquillada parlamentaria amarilla con IDN, de Bejarano; Foro Nuevo Sol, de Amalia García, Vanguardia Progresista y demás.
Los Chuchos tienen, en ADN y Bautista, a un aliado fundamental para continuar marcando línea dentro del PRD. Para entenderlo mejor: ADN es para Los Chuchos lo que el Partido Verde es para el PRI.
¿Qué PRD se perfila con Agustín Basave como presidente? Un PRD dialoguista, menos estridente y no con el entreguismo al gobierno peñista que mostró con Jesús Zambrano en los tres últimos años. A final de cuentas, Basave se ha convertido en ácido crítico de su expartido: el PRI.
Basave llega para definir la candidatura presidencial que la izquierda presentará en 2018. ¿Con quién o quiénes?
Eso será tema de otra columna.
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