2015: crecimiento de 2.5%

Esta cifra podría ser menor si continúa la tendencia del petróleo en picada.

El desplome petrolero arrastró a la economía mexicana y el recorte al gasto público traerá consecuencias: México solamente crecerá, en 2015, alrededor de 2.5%, según estimaciones de la prestigiada calificadora Moody’s y del IMCO. Es decir: en medio sexenio, el crecimiento promedio anual apenas rozará 1.6%, insuficiente para las necesidades del país.

Las cifras durante el gobierno peñista son irrebatibles. Allí están, frías, sin ideología, ni filias ni fobias:

En 2013, el país creció apenas 1.1 por ciento.

En 2014, 1.3% (fuente: INEGI).

En 2015 —de acuerdo a las estimaciones de las firmas financieras internacionales y tras el recorte de 124 mil millones de pesos al gasto público anunciado el viernes pasado por Videgaray—, apenas creceremos 2.5% anualizado.

Pero esta última cifra podría ser menor si continúa la tendencia del petróleo en picada. El barril anda en 44 dólares.

Y habrá que considerar otro dato comparativo por necesidad: durante 2012, último año del gobierno calderonista, el crecimiento fue de 3.9%, también con cifras del INEGI.

¿Qué pasó entre finales de 2012 y 2013 que dejamos de crecer?

La Reforma Fiscal provocó, a juicio de los especialistas, un atorón en la economía. Allí están los números a la baja.

Pero hay más.

La cancelación de dos proyectos de largo aliento del actual gobierno: el Tren de Alta Velocidad México-Querétaro y el Tren Transpeninsular Yucatán-Quintana Roo, pegarán a la inversión.

“Es una mala noticia sobre todo para las empresas privadas que tenían la esperanza de participar en los proyectos. Esto sí tendrá un impacto en la perspectiva de las constructoras. Van a tener que buscar en otros proyectos”, alertó el director de Análisis Económico de CIBanco, Jorge Gordillo Arias.

Para Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), “si no se invierte en renglones que den rentabilidad para el sector privado, público y social, te metes en problemas, y se tiene que subsidiar después. Le va a tomar más tiempo del que esperaba al Estado mexicano sumar ingresos adicionales a partir de la explotación de recursos petroleros. Lo que vale la pena es que sigan pensando en medidas de recortar los egresos del sector público”.

Y más: el IMCO coincide con Moody’s en que el crecimiento para este año rondará 2.5 por ciento.

En sus pronósticos financieros para 2015, Hacienda preveía crecimiento de entre 3.2 y 4.2 por ciento. No se cumplirá.               

Y ante los recortes al gasto público, la pregunta obligada es: ¿cómo quedará el proyecto madre del gobierno peñista, el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México?

Según el secretario de Hacienda:

“Los trenes se cancelan no sólo por el impacto que tendrían en las finanzas públicas, sino por las presiones que tendrían en los gastos públicos por venir. No se afecta el Aeropuerto de la Ciudad de México, tampoco los presupuestos de conservación de las carreteras y caminos federales, caminos rurales y carreteras alimentadoras”.

Es la frialdad de las cifras.

Los números irrebatibles.

El crecimiento magro.

ARCHIVOS CONFIDENCIALES

DE PANISTAS. El abrazo entre Gustavo Madero y los calderonistas Javier Lozano y Roberto Gil, ¿significará un aviso previo del reencuentro entre el maderismo y el calderonismo y, en consecuencia, la reunificación del PAN con miras a la elección intermedia del 7 de junio? De ser así, serían malas noticias para el gobierno: tener al PAN unido es un escenario con el que no contaban. El priato le apuesta a una oposición dividida para que no represente mayores riesgos electorales, y de darse la reconciliación interna en Acción Nacional, los azules aprovecharían, sin duda, los escasos resultados de gobierno y el mal momento que atraviesa el país. Por lo pronto, en Los Cabos se ha dado el primer paso de la operación cicatriz panista que cuelga de dos factores clave: si podrá más el orgullo que el pragmatismo entre Madero y Calderón, y de que no meta la cola un diablito tricolor.

ECHAVESTE. Una lástima, que hija de migrantes mexicanos haya declinado ser embajadora de Estados Unidos en México. María Echaveste es una funcionaria reconocida y probada y había sido propuesta por Barack Obama. Sin embargo, debido al “prolongado proceso de ratificación legislativa y por el mejor interés de mi familia”, Echaveste —egresada de las universidades de Stanford y Berkeley— rechazó esa estratégica misión diplomática. Habría sido la primera mujer embajadora en nuestro país y, sin duda, por su origen, habríamos estado ante una relación bilateral, al menos, novedosa y refrescante. Lástima.

                                Twitter: @_martinmoreno

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