Cada vez que un gobierno recurre al endeudamiento, hipoteca —como consecuencia— el futuro de la ciudadanía, porque cada peso que se recibe de un financiamiento algún día hay que pagarlo y, no sólo el capital, sino además hasta con los intereses que genera dicho préstamo.
Lo que hoy sucede en varias entidades del país, preocupa ya por la magnitud de los requerimientos financieros que ponen en riesgo la viabilidad de las finanzas estatales, en muchos casos al borde de la quiebra ante los recortes que, ante la situación de las finanzas públicas, ha habido de las participaciones federales hacia las entidades del país.
Ello sucede ya en varios estados del sureste que hoy presentan vencimientos de deuda al corto y mediano plazos y, aún así, se siguen endeudando con una rapidez inusitada. Es el caso, por ejemplo de Campeche o Yucatán, cuyos mandatarios estatales han tenido que solicitar empréstitos porque la mala administración de sus finanzas pone en riesgo la viabilidad de sus gobiernos.
Recientemente, Layda Sansores, gobernadora de Campeche, advirtió que “los recursos estatales ya no alcanzan ni para pagar la luz”. Y con esa desfachatez que la caracteriza lanzó la amenaza de que “si no se puede cubrir el próximo recibo, no pediré prestado ni pediré prórroga; apago todas las oficinas y que vean que en Campeche las oficinas se paralizan porque no tenemos recursos…”.
Y es que durante su gobierno, que inició en 2021, han salido tan mal las cosas que la situación de las finanzas públicas ya es crítica y, lo peor, han tenido un recorte de 4 mil millones de pesos de participaciones federales este año. Ello ha obligado al Congreso estatal a autorizar una deuda por mil millones de pesos a pagar en 20 años, con el fin de realizar “proyectos de inversión productiva”.
A finales de abril pasado, para pagar el anterior recibo de luz, tuvieron que pedir una prórroga de 15 días para reunir la cantidad requerida, ante lo que Sansores declaró: “Creo que en mi vida nunca conocí la pobreza (hija del cacique campechano Carlos El Negro Sansores) y la vine a conocer ahora, al final de mi vida”.
El pasado fin de semana, la realidad alcanzó a Yucatán. Durante la gira de trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum a esa entidad, el gobernador —también “morenista”— Joaquín Huacho Díaz Mena, propietario de al menos una docena de ranchos ganaderos en la entidad, habló frente a la mandataria de los problemas financieros que enfrenta su administración y le solicitó un préstamo por mil 500 millones de pesos para tratar de solucionar los problemas de abasto de agua que tienen los yucatecos y que se han agravado en los últimos dos años, así como para complementar su cuestionado Plan Renacimiento para crear la Zona Metropolitana de Mérida y resolver el gravísimo problema de movilidad que ya presenta la capital yucateca, que por cierto gobierna el PAN y que hasta el momento ha rechazado endeudar más a la población así como incrementar los impuestos. Hacer “más con menos” ha sido el lema de la alcaldesa meridana, Cecilia Patrón Laviada.
Un día después de la visita presidencial, Díaz Mena precisó la cifra y dijo que se necesitaban ¡4 mil 500 millones de pesos cuando menos! De aprobarse por el Congreso estatal, significaría un golpe contundente a las finanzas del estado.
CONTRASTES POLÍTICOS
Mientras los líderes del Partido Acción Nacional se paseaban por el país con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso —del Partido Popular de España— en el PRI se trabaja para construir vínculos con figuras que hoy representan la resistencia y la oposición a favor de la democracia a nivel mundial. Su dirigente nacional, Alejandro Alito Moreno, se reunió en Washington nada más y nada menos que con la Premio Nobel de la Paz Corina Machado, símbolo de libertad y una de las voces más fuertes frente al autoritarismo. Como dicen por ahí… “hay niveles”.
