Los negocios del futbol
Poco antes de ser nombrado presidente del Patronato del Club Universidad, un grupo de socios del conjunto universitario lanzó un comunicado en el que formulaban una serie de argumentos por los cuales consideraban que Rodrigo Ares de Parga no era el hombre idóneo para ...
Poco antes de ser nombrado presidente del Patronato del Club Universidad, un grupo de socios del conjunto universitario lanzó un comunicado en el que formulaban una serie de argumentos por los cuales consideraban que Rodrigo Ares de Parga no era el hombre idóneo para corregir el rumbo administrativo del equipo que iba a dejar su antecesor Jorge Borja Navarrete, más enfocado a su trabajo en Pemex que en la noble UNAM.
Le objetaban su nula identificación con los ideales de la UNAM, puesto que nunca perteneció a la comunidad estudiantil ni docente de la llamada “máxima casa de estudios”. Durante la época en que estuvo al frente del Patronato del Club, Arturo Elías Ayub (2001-2005) se desempeñó como director de Operaciones del equipo. Asimismo, participó en la Comisión de Conciliación y Resolución de Controversias de la Federación Mexicana de Futbol. Le reprochaban, además, ser propietario de una empresa de jugadores.
Finalmente, el 20 de mayo del año pasado la Asamblea General Ordinaria del Club Universidad Nacional, A. C. eligió a Ares de Parga para un periodo de 4 años al frente de la institución.
Las advertencias de aquellos socios que semanas antes se habían manifestado en contra de su candidatura hoy se vuelven realidad, ante una serie de “medidas” que el actual Patronato ha tomado en perjuicio de la afición que se ha caracterizado por ser una de las más entusiastas de los equipos que participan en el futbol profesional de nuestro país.
Desde comienzos de la presente temporada del futbol nacional, el famoso estadio de Ciudad Universitaria, que fue la sede de los memorables Juegos Olímpicos México 1968, y que administra dicho Patronato, ha comenzado a “privatizar” amplios espacios del graderío de Planta Baja creando la llamada “Zona Puma VIP”, desplazando a centenares de aficionados que solían ocupar esos espacios ubicados tanto del lado oriente el estadio, debajo del llamado “Palomar”, como del lado poniente, debajo del Pebetero Olímpico. Hasta la fecha, pocos saben de qué manera se administran dichos boletos, ya que en los sistemas tradicionales de venta no se encuentran a disposición del público.
Hay medidas administrativas que debería investigar la instancia universitaria encargada del manejo transparente de los recursos. Por ejemplo, el hecho de que de la noche a la mañana se cambien las pólizas de seguros tanto del personal deportivo como administrativo del club, como se pretende hacer en favor de una empresa llamada Grupo Ordás, en el que aparece como asociada de Ventas la sobrina del Presidente del Patronato, Jimena Mantecon Ares de Parga. Evidente conflicto de interés.
Y sin mencionar otros “negocios” que están por iniciar en esta administración como la construcción de nuevas instalaciones en la “cantera universitaria”, ubicadas al sur de la Ciudad de México, con una inversión de 100 millones de pesos, bajo el argumento de que las “viejas” instalaciones tienen más de 20 años de antigüedad.
Crear una zona “VIP” en un estadio de un equipo con tantos seguidores como es Pumas, cuyo nivel socioeconómico ni de lejos les permite comprar un abono anual por 7 mil 200 pesos, es desconocer lo que por años cuidaron las anteriores administraciones del Club Universidad. No se puede lucrar con la nobleza de los ideales que siempre han enarbolado quienes desde hace casi 80 años creyeron en la grandeza de este club, cuando se soñaba con llegar a la Primera División del balompié nacional.
