San Antonio y Monterrey, más que hermanas
Lo que pasa en esas ciudades son buen ejemplo de la interdependencia y la integración de los dos países.
Hay ciudades con empatía. Los Laredos y los Nogales son ciudades con una misma comunidad que vive en dos países distintos, unidos por una frontera que los separa. Tijuana y San Diego, tan diferentes, han emprendido tareas comunes, y sueñan en una olimpiada binacional. San Antonio y Monterrey, aunque no son frontera, son equidistantes de la línea divisoria. Lo único es que en Monterrey se habla inglés.
Los regios hacen sus compras en San Antonio. Con la violencia mexicana, muchos ricos emigraron a San Antonio. Hay tantos viviendo en el condado de Bexar que una de las colonias acomodadas de la ciudad se conoce como Sonterrey, en lugar de Sonterra, el nombre oficial.
Los regios analizaron la recuperación del centro de San Antonio a través de un río casi artificial que lo cruza y decidieron construir en Monterrey un paseo del río que sirve como eje de actividades comerciales, gastronómicas y turísticas: casi como el RiverWalk de San Antonio.
Monterrey y San Antonio tienen a la cerveza como eje cultural. Ambas han construido centros comunitarios alrededor de viejos cascos, idénticos, de cervecerías como la Pearl Brewery, donde surgió un impresionante complejo habitacional, comercial y lúdico, y la Cervecería Cuauhtémoc en Monterrey, donde se encuentran sitios de esparcimiento, museos y hasta el salón de la fama del beisbol mexicano. El lanzamiento de la cerveza Corona (“La Cerveza más Fina”) al mundo, su éxito global, se inició precisamente en San Antonio.
Las obras arquitectónicas más visibles de las dos ciudades corresponden al talento de Ricardo Legorreta, que diseñó tanto el Museo Marco en Monterrey como la Biblioteca Pública de San Antonio, ambas con el sello y color característico del famoso arquitecto. La Biblioteca de San Antonio tuvo en contra a los grupos conservacionistas y conservadores de la ciudad que se oponían al colorido proyecto. El rojo color de su fachada se conoce en San Antonio como Enchilada Red. Con el tiempo, la obra se convirtió en ícono mexicano de la ciudad texana.
En Monterrey la influencia texana es inevitable. La cadena de supermercados HEB, típicamente texana, tiene más de 25 tiendas en Nuevo León, la mayoría en la zona metropolitana de Monterrey. Las tiendas HEB en Texas suman 350 y su sede se encuentra en San Antonio. En ellas se puede comprar tortillas de harina, coca colas mexicanas, gansitos, topo chicos, glorias, tamales (Tamale) y machaca regiomontana. Por cierto, los mejores tamales de Monterrey (Bean tamale) que existen, se producen, precisamente en San Antonio
Las relaciones se estrecharían aún más con un proyecto en marcha que uniría a las dos ciudades: un tren rápido que las conectaría sin necesidad de detenerse en la frontera. En Estados Unidos se construye un tren bala que uniría al estado vecino de Oklahoma con Texas y la idea es que la línea se ampliara hasta Monterrey. Se estima que, de aprobarse por los dos países, el proyecto estaría en seis años y acercaría a las dos ciudades en dos horas. Los trámites aduaneros y migratorios se harían en cada una de las dos ciudades conectadas que se habilitarían como puente fronterizo.
Existe el slogan de que San Antonio es la ciudad más mexicana fuera de México. Lo cierto es que Monterrey podría ser también la ciudad más estadunidense fuera de EU. A 20 años de celebrarse la firma del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) las estadísticas macroeconómicas indicarán que no se lograron los fines esperados. No obstante, el Tratado acercó a los dos países y la integración regional lenta y con tropiezos está en marcha y nada parece detenerla. Lo que pasa en Monterrey y San Antonio son buen ejemplo de la interdependencia y la integración de los dos países, aun cuando lo que las hace diferentes es que en Monterrey se habla inglés.
Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
