¿Fut o beis?, de eso se trata

Tanto el basquetbol profesional como el futbol americano se llevan los mayores ratings deportivos.

“¿Fut o beis?, de eso se trata el debate”, hubiera dicho Hamlet.

El derrumbe del futbol nacional, atemperado por Estados Unidos, que permitió a México aspirar a participar en la Copa del Mundo, coincidió con el final de las Grandes Ligas. Octubre tiene para los enamorados cursis la luna de octubre, pero también es escenario de la Serie Mundial del Beisbol. El futbol es el deporte más popular del mundo. No lo es todavía en Estados Unidos, pero no tarda. Un domingo en San Antonio (ciudad media) 10 mil niños practican futbol soccer a la misma hora, en centenares de canchas de pasto, con árbitros, entrenadores y padres de familia. Será difícil para México volver a ser la potencia futbolera de la Concacaf.

El beis es parte de la cultura estadunidense. Mark Twain llegó a decir que el beisbol era el “verdadero símbolo, de lo corpóreo y lo visible, la expresión del impulso, el empuje el ímpetu y la lucha del harapiento, desgarrador y estrepitoso siglo XIX”. En el siglo XX algunos jugadores fueron héroes nacionales. Menciono dos: Joe Di Maggio, de los Yankees, hizo la pareja más glamorosa, nada menos que con Marilyn Monroe. El otro, Jackie Robinson, de los Dodgers, rompió la barrera del color. Su epopeya sirve para explicar a los niños de primaria el oprobio de la segregación racial.

Estados Unidos difundió el beisbol, como antes lo habían hecho los ingleses con el futbol, en los países ocupados, militar, económica o socialmente. No obstante, el beis no es un juego global, a pesar de que lo practiquen, junto con su hermano menor el softbol, millones de jóvenes por todo el mundo.

El beis es un juego más local, más íntimo, más difícil de entender. Mientras en el soccer hay sólo unas reglas básicas: el fuera de lugar, las faltas, la imposibilidad de utilizar manos o brazos, en el beisbol las complicaciones son casi de ajedrez. España y Holanda tuvieron una notable participación en el último Clásico del beisbol, pero lo ven tan lejano como si se tratara del hockey, el rugby o el cricket. Por el contrario todos “los que quieren y aman el futbol”, como dicen los merolicos que narran los partidos de la selección nacional, son fanáticos.

El lugar de honor en el beisbol ámbito amateur lo llenaron durante muchos años los cubanos, por temperamento peloteros naturales. La lista de cubanos en Ligas Mayores es interminable. No obstante es Japón quien lleva la delantera.  El juego prendió allá por la ocupación estadunidense después de la Guerra. Fidel Castro, que de no haber encabezado la revolución, hubiera sido pitcher profesional, aceptó que ahora los japoneses practican el mejor beisbol del mundo.

El beis es un deporte que además es gran negocio como lo muestran las utilidades del juego en los últimos 20 años. De mil millones aumentaron a cerca de ocho mil millones de dólares. Los estadios se han renovado por todo el país y hasta parques como el legendario Yankee Stadium cedieron el paso a un buen número de sorprendentes estadios, muchos techados, algunos de ellos financiados por autoridades municipales.

Según estadísticas en 2008, año de crisis global, 78.5 millones de personas asistieron a los estadios, sin contar los juegos de ligas menores profesionales. En el futbol americano la asistencia total fue de un poco más de 17 millones de fanáticos.

A pesar de estos números es evidente que los datos de la televisión van en contra del beis. Tanto el basquetbol profesional como el futbol americano se llevan los mayores ratings deportivos. En 2012 el basquet tuvo doble rating que el beis. Cada año hay menos espectadores por televisión para ver los juegos de la Serie Mundial.

Otro factor en contra del beis es que se trata de un juego lento y a veces aburrido. El futbol americano es por el contrario mucho más rápido y violento, más acorde al momento que vive el mundo. Tal vez por eso mismo, el beis vaya a prevalecer en un futuro en que no sea la violencia la que domine esas pasiones domésticas de brutalidad y dominio del más fuerte. No se olvide que en el beis no cuentan la fuerza o los kilos que pesa un jugador sino su habilidad para batear, correr, lanzar y atrapar una pelota. No es necesario derribar a nadie, ni dar patadas al contrario para salir victorioso.

Por lo pronto mañana empieza la Serie Mundial entre dos equipos emblemáticos y de los más viejos de las ligas: Medias Rojas de Boston y Cardenales de San Luis. Atrás quedaron derrotados los Tigres de Detriot y los Dodgers con su toletero, el tijuanense Adrián González, no sé si el mejor mexicano de todos los tiempos, pero por lo pronto el que más dinero gana; 154 millones de dólares por seis años.

En el beis profesional de eso se trata, como diría Hamlet, pegar jonrones y acumular millones.

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

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