María Fernanda Ampuero, ficción lacerante

Mi principal compromiso al escribir ficción es con la historia que estoy escribiendo

Ésta es la entrevista que tuve con la escritora María Fernanda Ampuero (Ecuador, 1976), autora del libro de cuentos Pelea de gallos.

(Mario/M) He notado que la mayoría de tus personajes son niñas o adolescentes, ¿por qué decides narrar desde esa mirada?

(María Fernanda Ampuero/MFA) Utilizo esa mirada porque creo que allí, en ese momento de nuestras vidas, es cuando comenzamos a morir un poco, eso que yo llamo crecer. Es decir, que muera una parte luminosa, capaz de creer en milagros, en el amor perfecto, en el propio futuro brillante, maravilloso, entonces van sucediendo cosas que hacen que esa persona que ibas a ser muera. Para mí es muy importante ese periodo de la vida humana de la pérdida de la inocencia. Por eso me interesa hablar desde ahí, porque la visión de esas niñas y niños es la de la violencia.

(M) La violencia es fundamental en Pelea de gallos, mejor dicho, es detonante de historias. Platícame sobre esta relación violencia/creación.

(MFA) Hay una relación en la literatura que me ha hecho ser quien soy, y una violencia no necesariamente física, sexual, sino la violencia de perder a alguien que quieres, la violencia de quedarte sin fe, la de estar solo en el mundo, y comprenderlo, y que nada te aquieta esa sensación, la violencia de apropiarte de un lugar que no es tuyo, aunque sea sin violencia, incluso desde el amor. En ese fósforo de la violencia está el alimento de mi creación. Transformada (la violencia) en literatura se puede crear un espejo para que veas tus propias violencias, creo que ésa es mi herramienta de trabajo: visitar ese yacimiento, campo, donde están las violencias para verlas de cerca y eso no es un proceso agradable, obviamente, pero creo lo otro, es decir, darle la espalda, es más violento, de una violencia insoportable, y que no forme parte de mis búsquedas narrativas.

(M) Los arcos dramáticos, es decir, la acción en tus cuentos ocurre en espacios mínimos, y son breves. Creo que Pelea de gallos es más de verdades y preguntas que de movimientos bruscos, de álgidos conflictos.

(MFA) Me gustaría pensar que mi obra es de respuestas. Lo que está plasmado en Pelea de gallos son respuestas y que tú como lector tienes que hacerte las preguntas que está respondiendo ese cuento, eso es lo que yo le dejo a cada uno de los lectores: que trabajen consigo mismos, con su historia personal, desde su propia experiencia y emociones, lo que les importa y lo que no.

En cuanto al espacio mínimo: Ahí es donde se dan todos los conflictos que compartimos los seres humanos. Muy pocos de nosotros hemos ido a una frontera en conflicto, a una guerra, pero sí hemos vivido todas las guerras de familia: la de ser hijos, esposa, esposo, hermano, nieto, prima, por eso me gusta que sean espacios acotados, domésticos, que son los espacios íntimos. Me gusta asomarme a ese lugar, porque además creo aún no se ha desacralizado del todo del hecho de hablar de las familias y sus violencias.

De la brevedad: He pensado mucho en esto, no de por qué estas historias tienen que transcurrir en un momento concreto, y prescindo de dar información de antes y el después, y creo que es porque la labor de un cuentista es hacer trabajar a un lector, y esto, aunque sea un cliché, creo que es lo que yo he disfrutado mucho.

(M) ¿Pretende tu literatura ser, además de artefacto literario, posicionamiento ideológico del feminismo?

(MFA) Soy activista del discurso del feminismo. La literatura que hace panfleto no es buena y no es literatura, no trasciende y no pasa el filtro de la historia del buen lector. Al buen lector no lo puedes engañar con píldoras, incluso si las disfrazas de una ideología. Mi principal compromiso en el momento de sentarme a escribir ficción es con la historia que estoy escribiendo, porque además, insisto, el lector no es idiota, el lector no puede ser subestimado jamás, va a ver las costuras, como si fuera un vestido. Creo que el posicionamiento ideológico lo pondrán los lectores. Yo hablo desde las mujeres porque soy mujer y porque es alma, el corazón y espíritu que conozco, es la mirada que conozco.

(M) ¿Qué opinión tienes de la obra de tus contemporáneas?

(MFA) Estoy muy enamorada de la obra hispanoamericanas, contemporánea. Creo que es un momento no tanto de escritura como de mirada editorial sobre nosotras y bueno, creo que es muy interesante. Se han roto muchos arneses, ésta es la generación donde más mujeres latinoamericanas somos alfabetizadas, hemos podido vivir otras vidas, hemos podido hurgar por otras cosas. Yo he dicho muchas veces que el Bolaño de esta generación son un grupo de escritoras latinoamericanas de diferentes países, desde EU, pasando por México, hasta la Patagonia, con una voz poderosísima. Por ejemplo: Fernanda Melchor, Andrea Jeftanovic, Mariana Enriquez, Mónica Ojeda, Samanta Schweblin, Valeria Luiselli, Brenda Lozano, Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada, Liliana Colanzi, Giovanna Rivero, Natalia García Freire, Carolina Sanín, Nona Fernández, Arelis Uribe, Gabriela Wiener, Ana Paula Maia, Agustina Bazterrica, entre otras.

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