Contra el arte dirigido
“Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer”, confesaba Virgilio Piñera en La isla en peso, “hubiera podido dormir a pierna suelta”. Esta enfermedad que es el mar fue la libertad y el margen en la obra del nacido en Cárdenas, Cuba, el 4 de agosto de 1912
En 2012, su centenario, el gobierno de Raúl Castro lo reconoció como uno de los autores más destacados de la isla. El “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”, que Fidel Castro llevaba como heráldica, cedió ante la resistencia de uno de los escritores más acerbos al gobierno castrista. Pero no sólo venció el cadalso político, Virgilio Piñera nunca sucumbió ante la hegemonía de Orígenes, que entonces llevaba con mano dura Cintio Vitier.
Poeta, narrador y dramaturgo, Piñera pocas veces fue mar adentro de las modernidades literarias. Sus prácticas de nado las realizó a las orillas de las tendencias, siempre distante de los modismos o las vetustas enseñanzas. Ricardo Piglia lo consideraba un autor de literatura menor, entendido esto como un alejado del culto de la literatura moderna. Acaso fue la amistad de Piñera con Witold Gombrowicz, el polaco confinado en Argentina a quien ayudó a traducir Ferdydurke, y su exilio en Argentina lo que lo condujo a creer en “una literatura”.
Resulta relevante la labor que hizo Piñera al introducir al ámbito cultural de Cuba la obra de Beckett, Ionesco, Pinter, Jarry o Genet, entre otros autores del absurdo teatral. Tanto la narrativa como el teatro de Piñera se refugiaron en este género para poder realizar críticas al gobierno y la sociedad cubana de la primera mitad del siglo XX. Será a través de obras La isla en peso y La vida entera, en poesía; Cuentos fríos y El que vino a salvarme, en cuento; Electra Garrigó y Dos viejos pánicos, en teatro, y La carne de René y Pequeñas maniobras, como novelas, que cuestionará el bolchevismo, el ocio rutinario, el catolicismo de las provincias y el remarcado machismo en la isla.
Homosexual en un país homófobo, insurgente en un territorio de dictadura, ateo en una tierra de Dios, Virgilio Piñera se convirtió en una figura trascendental entre los cubanos exiliados, quienes reclamaban la revalorización de sus autorías. Gran lector en francés, conoció en su esencia la obra de Baudelaire, Sartre y Proust. Lector agudo, crítico asaz meticuloso, sin duda novelista y creador teatral más solvente que cuentista —Cuentos fríos es posiblemente su mejor obra de este género—, autor de un puñado de poemas propios de antología, aunque no toda su producción poética es digna de recordar, Piñera fue un artista con mucha musculatura mental y física, aunque
fuera un hombre magro y de apariencia enfermiza.
Virgilio Piñera regresaría a La Habana, a encerrarse en su propio peso, donde moriría en 1979. Mañana el autor cumpliría 106 años.
HASHTAG. Da la impresión de que Andrés Manuel López Obrador vino a salvarle la chamba a Enrique Peña Nieto. Por supuesto, me refiero al asunto del Tratado de Libre Comercio. Nadie se explica por qué el gobierno de Donald Trump ha podido dialogar de manera más franca y sincera con los representantes que AMLO envía que con los actuales secretarios de gobierno. Pero al momento todo va viento en popa. Al virtual presidente electo es a quien ya comienzan a pegarle palos por sus decisiones, sobre todo por una, Manuel Bartlett. No hace mucho el exsecretario de Gobernación y el exjefe de Gobierno no se tendían las melifluas caricias que hoy se envían, pero para el morenista todo se fue al olvido al alcanzar la Presidencia. Lo dije en mi colaboración pasada, Andrés Manuel sigue en campaña, aún promete y sigue prometiendo, pero las ofertas que comienzan a tomar cuerpo y nombre no están gustando del todo. Es muy saludable que dentro del mismo partido exista la controversia y la crítica, como ocurrió con Tatiana Clouthier, quien discrepa de la decisión que tomó López Obrador. Ya veremos hasta dónde va a parar este ir y venir de nombres y cargos “presuntamente” electos. Parafraseando a Piñera, esta maldita circunstancia de la política por todas partes.
Escritor
