Al encuentro con el público

La compañía Nosotros Hacemos Teatro tiene 14 años de existencia. Fundada por Mariana Brito y Felipe Oliva, ha establecido su sede en el Teatro Coyoacán, de la SOGEM. Con un intenso trabajo presentan semana a semana funciones de su repertorio, en el que es muy marcado su ...

La compañía Nosotros Hacemos Teatro tiene 14 años de existencia. Fundada por Mariana Brito y Felipe Oliva, ha establecido su sede en el Teatro Coyoacán, de la SOGEM. Con un intenso trabajo presentan semana a semana funciones de su repertorio, en el que es muy marcado su interés por la dramaturgia mexicana, de la que han tomado diez obras a lo largo de su trayectoria: Cosas de muchachos, ¿Y el ángel, apá? y Císcale, císcale diablo panzón, de Willebaldo López, El candidato y Curva peligrosa, de Edeberto Pilo Galindo, Pecado de omisión, de Alejandro Lamadrid, Los niños prohibidos, de Jesús González Dávila, Ardidas, de Alejandro Licona, Judith, de Felipe Oliva, y Silencios, ópera prima de Mariana Brito. También se cuenta en el repertorio de este grupo Las noches blancas, versión de Felipe Oliva de la obra homónima de Dostoyevski, La flauta mágica, versión para niños de la ópera de Mozart, El Avaro y Tartufo el impostor, de Molière, La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, y  Fuenteovejuna, de Lope de Vega.

En el conjunto de sus montajes salta a la vista su empeño por la denuncia social, con especial énfasis en el teatro para jóvenes. En tiempos recientes he tenido oportunidad de ver Curva peligrosa y Silencios. La primera coloca al espectador frente a un momento crucial y trágico en la vida de un trío de amigos de 15 años, que tienen una pésima comunicación con sus maestros y padres. La homosexualidad, el prematuro y accidental embarazo, el alcohol, las drogas, la disfuncionalidad de la familia y la prisa por vivir a toda velocidad se entremezclan en su camino iniciático. Como es característica en la dramaturgia de Pilo Galindo no hay juicio, el universo de conflictos se abre a los contrastes, los claroscuros, la incertidumbre y la ambigüedad. Rehuye un didactismo fácil. En esa etapa en la que no se tiene experiencia, ese salto lleno de abismos entre la niñez y la edad adulta, para los personajes la muerte es una lejana posibilidad. ¿Quién se puede morir a los 15 años? Los conflictos derivan de los estereotipos, los prejuicios que han absorbido de su entorno los personajes. De la dificultad de deconstruir esos imperativos que los alejan de sí mismos y de sus compañeros. Se debaten en la batalla por encontrar su identidad.

Silencios es el primer paso en la dramaturgia de Mariana Brito, quien se desempeña como productora y actriz de Nosotros Hacemos Teatro. El tema es la corrupción en la escuela que hace víctimas a los alumnos. Sinécdoque del fracaso del magisterio mexicano y de la extrema crisis de valores en nuestra sociedad. Un profesor es asesinado. Un conjunto de alumnos son retenidos en la escuela mientras se investiga quién lo mató. Los jóvenes llenos de soledad, vacío, incertidumbres y conflictos, van dejando salir en la tensión de su erotismo, las violentas relaciones entre ellos, las drogas que venden o consumen, las razones por las que cada uno de ellos hubiera podido, hubiera querido matar al profesor. Acoso sexual que se cobra el silencio de las víctimas con el chantaje de la calificación, humillaciones, incomprensión, impunidad.

Ambas puestas en escena dirigidas por Felipe Oliva tienen una duración de una hora, aproximadamente, y suceden en un escenario en el que no hay objetos, sólo la presencia de los actores, quienes evocan mediante la convención distintos espacios. El énfasis está puesto en la expresión corporal y una actoralidad ante todo intuitiva, en la representación de situaciones desgarradas, en las que se cae de cuando en cuando en una expresión verbal un tanto mecánica, recitada, en la que falta un trabajo más fino en la ruta de contrastes, matices, intenciones. Destaca la entrega, la pasión que ponen todos en una labor que les parece vital. En el elenco el signo es la frescura. En las soluciones escénicas hay una tendencia a la ilustración y un uso de la música y la iluminación que da a las puestas en escena un tono melodramático.  Al final, en las obras de esta compañía es común que se abra un vivo debate con el público.

Brito y Oliva han logrado que prácticamente todas las funciones la sala esté llena de entusiastas espectadores, que hacen del convivio una experiencia intensa, participativa. Un teatro tosco por momentos, urgente, sin eufemismos, que la audiencia agradece, porque habla de lo que les importa. Curva peligrosa y Silencios

podrán verse durante este mes de noviembre en el Teatro Coyoacán, la primera en funciones sábados y domingos y la segunda los lunes. La entrada es gratuita.

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