Seguridad, salud y confianza
Un hospital público es un centro de confianza; millones acudimos a uno para recuperar la salud, ir a consulta o llevar a cabo un trámite de seguridad social. Saber que tenemos uno cerca y que somos derechohabientes, nos da estabilidad y sentido de futuro. Reducir la ...
Un hospital público es un centro de confianza; millones acudimos a uno para recuperar la salud, ir a consulta o llevar a cabo un trámite de seguridad social. Saber que tenemos uno cerca y que somos derechohabientes, nos da estabilidad y sentido de futuro.
Reducir la incertidumbre es una tarea de nuestras autoridades sobre la que se habla poco, porque no se encuentra establecida en ninguna ley o norma, salvo en aquellas de corte financiero dedicadas a llevar tranquilidad a los mercados. Es como el propósito de un gobierno por llevar felicidad a su población a través de su prosperidad moral y material; es un objetivo que se alcanza gracias a muchas tareas cumplidas y servicios de calidad. Un buen hospital, y un buen sistema de salud, hacen precisamente eso.
Han pasado cuatro años del inicio de un cambio radical para mejorar los servicios de salud pública en el país, luego de décadas de desmantelamiento y de un auge en consecuencia de los servicios privados que ha marginado (o arruinado) a millones de personas que no pueden permitirse ese tipo de atención, o al intentar hacerlo, pierden su patrimonio.
Justo cuando comenzaba el avance, ocurrió la pandemia que no se había tenido en un siglo. Se tomaron decisiones muy delicadas para contener la enfermedad que producía un virus desconocido y se adaptó un sistema público en reconstrucción a una emergencia inédita. Contra muchos obstáculos, México ha transitado por la emergencia mucho mejor que otras naciones que contaban con redes de salud consolidadas.
El mérito fue, y es, de miles de trabajadores y profesionales de la salud, de una notable administración en momentos de crisis y de elementos de corporaciones de seguridad pública que han custodiado hospitales y clínicas casi sin descanso durante los dos años y ocho meses que hemos estado en pandemia.
Desde principios de 2020, el Servicio de Protección Federal fue uno de los organismos que respondió a la emergencia y resguardó instalaciones hospitalarias en los peores momentos; a la fecha continuamos ahí porque somos parte del gobierno de México y, como dice nuestro lema, “Servimos a la patria con lealtad”.
Esa convicción y muchos buenos resultados que hemos podido darle, por ejemplo, al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), nos ha especializado en la custodia de inmuebles del sector salud. Con disciplina y trato amable hacia los usuarios, nos hemos ganado la confianza de directivos, de la mayoría de los trabajadores de base y de confianza, de pacientes y de usuarios.
Sin embargo, el reto de construir un sistema sanitario de calidad representa una dedicación permanente de toda la administración pública federal, por lo que al ritmo en que ha crecido la atención, también aumenta la demanda de guardias de protección federal.
Por ese motivo, el lunes pasado, con la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno de México, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, como testigo de honor, firmamos un convenio de mayor colaboración con el Instituto Mexicano del Seguro Social, encabezado por su director general, Zoé Robledo, y su formidable equipo de trabajo, para comprometernos a ampliar el resguardo de más instalaciones, hasta llegar a custodiarlas por completo. Hablamos de miles de profesionales que, si bien ya garantizan la seguridad en el Hospital La Raza o en el Centro Médico Siglo XXI, ambos de los más grandes de Latinoamérica, todavía hacen falta miles más en cientos de edificios, clínicas, guarderías y nosocomios en todo el territorio nacional.
Este acuerdo permitirá una coordinación más rápida y tendrá un elemento adicional que agradezco al maestro Zoé Robledo: podremos difundir la vacante de Guardia del Servicio de Protección Federal en muchos inmuebles del IMSS para captar a mujeres y hombres interesados en proteger esos mismos centros de confianza que son un símbolo en cualquier comunidad, sea urbana o rural.
Incidir en la percepción ciudadana sobre la paz en el país significa cumplir con el trabajo necesario para que haya seguridad en todas partes, especialmente en los sitios donde sabemos que son respetados por su naturaleza de ayuda social. Un hospital está en el nivel de confianza, digamos, de un templo religioso; esa es su relevancia, y nuestra tarea ciudadana (y pública en mi caso como comisionado del Servicio de Protección Federal) es consolidar esa imagen con hechos, como nos lo ha instruido la secretaria Rosa Icela Rodríguez y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Este documento es la base para seguir avanzando en ello.
