Prevención digital
Nuestro día a día ahora se encuentra entre la nueva realidad de salir a espacios públicos y privados con las medidas de salud necesarias que hemos adoptado durante esta pandemia y las pantallas, que nos han permitido trabajar, educarnos, entretenernos y sobrellevar ...
Nuestro día a día ahora se encuentra entre la nueva realidad de salir a espacios públicos y privados con las medidas de salud necesarias que hemos adoptado durante esta pandemia y las pantallas, que nos han permitido trabajar, educarnos, entretenernos y sobrellevar las diferentes etapas de confinamiento y movilidad restringida.
Esta emergencia sanitaria trajo un aumento en las horas en que estamos conectados a internet y con ello cambios en la relación que llevamos con la tecnología y sus herramientas. No ha sido fácil trasladar parte de la vida a la red, en particular para los más jóvenes y los menores de edad.
Los avances tecnológicos y su impacto en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes es un tema presente en cualquier hogar y de preocupación principal para mamás, papás y responsables de crianza. Estar a la par de las habilidades que despliegan nuestro hijos y nietos frente a computadoras, teléfonos celulares y consolas de videojuegos es una tarea complicada que provoca una presión adicional a la ya difícil misión de educar en casa.
Por eso, todas las recomendaciones bien fundamentadas y que cuentan con el respaldo de la experiencia que se ha acumulado sobre los riesgos que podemos vivir en el ciberespacio deben ser tomadas en cuenta. No debemos olvidar que quienes buscan hacernos daño en nuestro buen y bien vivir nunca hacen distinciones y acudirán a donde puedan afectarnos, sea en las calles o en el ciberespacio.
En esta lógica, muchos delitos se han trasladado al mundo virtual que ahora frecuentamos tanto, simplemente porque ahí es donde quienes intentan cometerlos pueden encontrar víctimas. Y no hay un objetivo mejor que quienes cuentan con poca experiencia o pueden ser fáciles de sorprender, como los menores de edad.
Si para un adulto es difícil estar preparado para distinguir bien un mensaje, correo o interacción en las redes con algún potencial delincuente, para cualquier niño o joven es una situación de riesgo que debemos atender en conjunto sociedad y buenas autoridades.
Apenas hace unos días, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, presentó un decálogo de recomendaciones para que, entre todos los integrantes de nuestras familias, podamos dialogar para prevenir y mantener la seguridad digital de niñas, niños y adolescentes.
Desde que salieron al público estas sugerencias, las he compartido en todos los espacios donde tengo oportunidad de entrar en contacto con personas. Felizmente puedo compartir que la mayoría lo ha considerado valioso, además de revelador de muchos de los riesgos que pasamos por alto cuando permitimos que los menores se entretengan durante varias horas con juegos virtuales en donde conviven con otros participantes. Nuestro desconocimiento sobre la identidad de aquellos que se unen a estas salas de videojuego permite empezar a comprender el peligro en el que puede encontrarse un menor que, por su edad y su educación, confía en que cualquier espacio de convivencia en donde tenga autorización de estar es seguro e inofensivo. Tristemente, no es así.
Igual que cuando alguno de ellos responde el teléfono de casa o su celular y entra en contacto con un extorsionador, este tipo de criminal que busca datos personales, correos, información sobre sus padres, puede engancharlo vía una sala de jugadores para lograrlo o incluso tratar de cometer alguna modalidad de trata de personas.
Por ello, no chatear ni jugar con desconocidos es un primer consejo; le siguen: establecer horarios de juego; no usar cuentas de correo electrónico personal (generar una nueva); no compartir números de teléfono, datos personales o bancarios; no utilizar micrófono ni cámara; evitar compartir tu ubicación; reportar cuentas sospechosas o agresivas; mantener una configuración de seguridad para menores en todos los dispositivos (control parental); supervisar el tiempo de juego de niñas y niños; y denunciar de inmediato al 088 cualquier amenaza que surja mientras juegan.
Este decálogo es una herramienta que está al alcance de todos y la cual debemos tener a la mano de manera permanente de ahora en adelante, mucho más cuando nuestra vida y la de nuestras familias pasa más horas de conexión en un ciberespacio que debe ser seguro y confiable. Como sociedad hagamos la parte que nos toca para asegurar que así sea.
Twitter: @LuisWertman
clm
