Incertidumbre y rumbo

Winston Churchill supo muchas veces lo que era la incertidumbre. Como primer ministro del Reino Unido tuvo que tomar decisiones graves que pusieran la supervivencia de la mayoría de sus ciudadanos por encima de cualquier otro interés. Una guerra mundial exigía eso y ...

Winston Churchill supo muchas veces lo que era la incertidumbre. Como primer ministro del Reino Unido tuvo que tomar decisiones graves que pusieran la supervivencia de la mayoría de sus ciudadanos por encima de cualquier otro interés. Una guerra mundial exigía eso y mucho más, por lo que su promesa, expresada en el célebre discurso que dio el 13 de mayo de 1940, fue sólo de “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” para que su sociedad hiciera lo que le tocaba ante el horror del conflicto.

Mover las conciencias no es una tarea sencilla y menos en momentos en los que todo parece inestable y los pronósticos acerca del futuro ensombrecen, pero como ciudadanos podemos mantener el rumbo si estamos conscientes de que nuestras acciones suman para alcanzar un objetivo común, que siempre debe ser la prosperidad con equilibrio e igualdad.

Estamos lejos de un escenario catastrófico, por más que ciertos intereses manifiesten lo contrario; sin embargo, tenemos que cuidar muchos factores para que una etapa incierta como la que estamos viviendo no se agrave. Guste o no, la globalización es un sistema que todavía no ha sido sustituido por una nueva forma de organización económica y política, así que los riesgos del mundo son los riesgos de nuestro país.

Las condiciones que se han construido en México para sobrellevar la pandemia, sus efectos, y ahora la crisis económica desatada por el conflicto armado en Ucrania (que ha perdido atención pública mundial), además de la escalada de la inflación por cálculos erróneos sobre de cómo enfrentar una emergencia sanitaria que nos tomó por sorpresa en el planeta, hacen que la expectativa sea mucho más benévola que en otras naciones y regiones.

No obstante, estamos interconectados y la incertidumbre será el nombre del juego por varios meses más, tal vez este año. De manera objetiva, debemos estar conscientes que la atención social a los segmentos más vulnerables tiene que continuar, así como la disciplina fiscal, el combate al aumento de precios y la política de subsidio que mantiene estable el precio de los combustibles.

El impacto de las grandes obras que ha promovido esta administración se refleja en la creación de empleos, que aún puede aumentar si se consolidan los planes de inversión privada que se han ofrecido y la inyección de capital foráneo que ya marcó un récord en los primeros cuatro meses del año.

Pero está por verse si el conjunto de naciones más desarrolladas podrá alcanzar la estabilidad que se necesita en medio de una pandemia que no ha pasado a su siguiente etapa y que por ello continúa provocando cierres y retrasos en cadenas productivas que no cesan de pedir productos para sus mercados. China por un lado y Estados Unidos por otro.

Ambos polos están transformando por necesidad sus cadenas de suministro con resultados igual de inciertos.

La postura de unidad continental que han establecido varios gobiernos, encabezada por el nuestro, es una decisión de justicia y también de conveniencia económica. Una

América fuerte es la única oportunidad que tiene occidente de reducir la posibilidad de una guerra comercial con Asia, mientras Europa se queda en medio de una reestructuración difícil por su dependencia de los energéticos rusos.

La unidad también tiene una ventaja adicional: disminuye la incertidumbre y da rumbo entre circunstancias complejas.

Si nuestras sociedades acuerdan la dirección hacia la que debemos ir, y esa contempla bases sólidas de crecimiento social, entonces estaremos en una mejor posición para enfrentar lo que venga, incluso prever con éxito respuestas situaciones en contra.

En nuestro entorno inmediato, pongámonos de acuerdo y seamos solidarios con quienes estén pasando por una mala racha. Cada vecindario, colonia y municipio debe convertirse en una parte del tejido social que resista los ataques y falsas ofertas de la delincuencia para generar y ofrecer oportunidades que nos ayuden a que la paz sea la constante en todo el territorio nacional.

La incertidumbre, como el cambio, no se detiene y es parte de la vida, lo que sí podemos lograr entre todos es generar confianza, que nos llevará a la certidumbre y a forjar una sociedad que vela por la todos sus integrantes, simplemente porque sabe a dónde va.

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